What is a consecrated vocation?

What is a consecrated vocation?

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

What is a consecrated vocation?  Is it for the societal inept?  Why aren’t there more priests and sisters?  How are vocations to the consecrated life fostered?

The essence of a consecrated vocation is similar to that of a married vocation and the single vocation.  It is a calling from God to give of oneself selflessly to Him.  In marriage, the total self-gift to our Lord is through the spouse.  Each vocation requires the individual to love.  To the degree the person learns how to love – give of oneself – is the degree that his/her vocation is joyful and fruitful.

The consecrated life is different from married life and single life in that the priest and sister make vows of obedience, chastity and often poverty.  Though we are diocesan priests who do not take vows of poverty, we are called to live simply.  I must admit in my vocation process – college and even seminary – that I struggled with obedience and how I could be free if bound to obey the bishop.  Yes, I am a Father and like any human father there are plenty of demands on the time.  But, there is plenty of opportunity for freedom.  Besides, how many of those who claim to be free and never commit themselves to anything in life are ever truly free and truly happy?  In addition, when one vows to obey his/her religious superior it is with the understanding that Jesus will work through that superior.

In an oversexed world, many see chastity and say, “How is that possible for life?!”  To try to prove the point, the priests who fail end up on the front page of the newspaper.  It is possible!  It is a gift from our Lord!  Everyone who is not married is called to live chastely anyway.  In the vocation process, most sisters struggled with the idea of not having a physical husband and not being a physical mother.  Most priests struggled with the idea of not having a physical wife and not being a physical father.  All of us came to understand before vows that this was our calling from God; a calling that brings with it many daily opportunities for a sister to use her gifts of femininity as a bride of Christ and spiritual mother or for a priest to use his gifts of masculinity as spouse of the Church as an other Christ and spiritual father.

Consecrated vocations are on the rise in the United States.  The ‘springtime of the Church’ is starting to show itself.  Many seminaries are full with faithful, courageous men.  There are a number of women religious orders that are growing by leaps and bounds.  For example, two Dominican orders – Nashville, Tennessee and Ann Arbor, Michigan – have ten to fifteen women enter each year.  They are beautiful, young and vibrant in their full white habits and long black veils.  In addition, the cloistered orders are growing with young women.  Throughout our country, there have been new Dominican, Carmelite and Poor Clare convents open.

How is a person’s consecrated vocation – any vocation – nurtured?  Here are a few thoughts:

  • A favorable view to the consecrated life by the family.
  • Daily family prayer life – Mass, Confession, Rosary, etc. – so that our Lord can guide one towards his/her vocation in life.
  • Family prayer for a consecrated vocation from OUR family.
  • Interaction with committed, hard-working, prayerful priests and sisters.
  • Detachment from material things and the lure of worldly pleasures.

May Jesus bless our parish with many vocations to the priesthood and religious life.  May we help those He is calling to embrace His call.

God Bless

FRVW


¿Qué es una vocación a la vida consagrada?  ¿Es para los ineptos sociales?  ¿Por qué no hay mas sacerdotes y hermanas religiosas?  ¿Cómo se fomentan las vocaciones a la vida consagrada?  

La esencia de una vocación a la vida consagrada es similar a la de la vocación al matrimonio y a la vocación de la vida de soltería.  Es un llamado de Dios a entregarse uno mismo a Él sin egoísmo.  En el matrimonio, la entrega total a Nuestro Señor es a través de nuestro esposo (a).  Cada vocación requiere que el individuo ame.  Al grado que la persona aprende como amar – entregándose a uno mismo – es el grado en el que su vocación es fructífera y feliz

La vida consagrada difiere a la de la vida en matrimonio y a la de la vida de soltería en que los sacerdotes y las hermanas religiosas hacen votos de obediencia, castidad y muchas veces de pobreza.  Aunque somos sacerdotes diocesanos, nosotros no tomamos votos de pobreza, estamos llamados a vivir una vida simple.  Yo debo de admitir que en el proceso de mi vocación – en la Universidad y aún el Seminario – que yo batallé con la obediencia y en cómo podía ser libre si estaba atado a obedecer al Obispo.  Sí, yo soy un Padre, y como cualquier padre humano, hay muchas demandas de mi tiempo.  Pero, hay bastantes oportunidades para la libertad.  Además, ¿cuántos de aquellos que claman ser libres y nunca se comprometen a nada en la vida son verdaderamente libres y verdaderamente felices?  Además, cuando uno promete obedecer a sus superiores religiosos, es con el entendimiento que Jesús va a obrar a través de ellos.

En un mundo excesivamente sexual, muchos ven la castidad y dicen, “¡¿Como es eso posible para la vida?!”  Para tratar de probar el punto, los sacerdotes que fallan, terminan en la pagina principal de los periódicos.  ¡Es posible!  ¡Es un don de Nuestro Señor!  Todo el que no está casado está llamado a vivir castamente de todas formas.  En el proceso de la vocación, muchas Hermanas batallan con la idea de no tener un esposo físico y de no ser una madre física.  Muchos sacerdotes batallan con la idea de no tener una esposa física y de no ser un papá físico.  Todos nosotros llegamos al entendimiento antes de nuestros votos, que éste era nuestro llamado de Dios; un llamado que trae con él muchas oportunidades diarias;  para una Hermana, a usar sus dones femeninos como esposa de Cristo y madre espiritual, o para un sacerdote para usar sus dones masculinos como esposo de la Iglesia y como otro Cristo, y padre espiritual

Las vocaciones a la vida consagrada están aumentando en los Estados Unidos.  La ‘primavera de la Iglesia” esta empezando a revelarse.  Muchos seminarios están llenos de fieles, valientes hombres.  Hay un buen número de ordenes religiosas femeninas que están creciendo a pasos agigantados y abundantemente.  Por ejemplo, dos ordenes Dominicanas – Nashville, Tennessee y Ann Arbor, Michigan – tienen de diez a quince mujeres que entran cada año.  Ellas son bellas, y vibrantes jóvenes, en su completamente habito blanco y sus largos velos negros.  Además los claustros, están creciendo con mujeres jóvenes.  A través de todo el país, han abierto nuevos conventos Dominicanos, Carmelitas y de las Pobres Claras.

¿Cómo se nutre la vocación de una persona a la vida consagrada – o cualquier vocación?  Aquí algunos pensamientos:

  • Una visión favorable  a la vida consagrada de parte de la familia.
  • Diaria oración familiar – Misa, Confesiones, Rosario, etc. – para que Nuestro Señor pueda guiarlo a uno a su vocación en la vida.
  • Oración familiar para una vocación consagrada en NUESTRA familia.
  • Interacción con sacerdotes y Hermanas comprometidos, que trabajan duro, y que rezan mucho.
  • Desprendimiento de cosas materiales y de las atracciones de los placeres mundanos.

Que Jesús bendiga nuestra parroquia con muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.  Que nosotros ayudemos a aquellos a los que Él esta llamando, para que respondan a Su llamado.

Bendiciones,

FRVW