Voting 2021 Part 2

Voting 2021 Part 2

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

In continuing the ‘Note’ on voting, it is necessary for a voter to weigh issues properly.  Sanctity of Life, Sanctity of Marriage and Religious Liberty are pre-eminent in the order given as Pope Benedict wrote in 2012 (Sacramentum Caritatis).  The first four principles in last week’s column encompassed these three moral truths. (I mistakenly spoke in last week’s column that democratic principles are one of these fundamental moral truths.)

Cardinal Joseph Ratzinger (later Pope Benedict XVI) wrote in a letter in July 2004: 

Not all moral issues have the same moral weight as abortion and euthanasia. . . .  While the Church exhorts civil authorities to seek peace, not war, and to exercise discretion and mercy in imposing punishment on criminals, it may still be permissible to take up arms to repeal an aggressor or to have recourse to capital punishment.  There may be a legitimate diversity of opinion even among Catholics about waging war and applying the death penalty, but not however with regard to abortion and euthanasia.  (Letter to Cardinal McCarrick, No. 3)

When we vote it is good to have a crucifix in hand so as to remind ourselves that we must be loyal to Jesus first.  There is nothing wrong with being loyal to a candidate or to a political party.  But, there is something very wrong if one’s loyalty to either is stronger than one’s loyalty to Jesus Christ.  If a candidate or party contradicts the platform of the Gospel and the moral law (i.e. abortion, euthanasia, embryonic stem cell research, same sex marriage), a person should have the inner freedom to depart from personal, family or community tradition and vote instead for the candidate and party that best reflect God’s law.

What if there is no candidate who is totally pro-life and pro-moral law?  Pope John Paul II spoke of this scenario in his encyclical, The Gospel of Life.  In such a situation one should ask another question: which of the candidates will do less harm to unborn children and the aged if elected? Which would ban partial-birth abortion?  Which would require parental notification?  Which would stop embryonic stem cell research?

In this case, it is morally acceptable to vote for the candidate who will do less harm.  This is not ‘choosing the lesser of two evils.’  We may never choose evil.  But in choosing to limit an evil, one is choosing a good – with regard to abortion, it is saving some babies’ lives that would have been killed.

As we cast our votes on November 2nd, may our Faith guide our votes that we may not betray the Crucified Lord in one hand with the vote we make with our other hand.

God Bless

FRVW


Continuando con la “nota” de votar, es necesario que un votante pese los asuntos apropiadamente.  La Santidad de la Vida, la Santidad del Matrimonio y la Libertad Religiosa son preeminentes en el orden dado como lo escribió el Papa Benedicto en el 2012 (Sacramentum Caritatis).  Los primeros cuatro principios en la columna de la semana pasada, incluían estas tres verdades morales.  (En la columna de la semana pasada yo hable erróneamente que los principios democráticos eran una de las verdades morales fundamentales).  

El Cardenal Joseph Ratzinger (después Papa Benedicto XVI) Escribió en una carta en julio del 2004: 

No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral como el aborto y la eutanasia… Mientras que la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al imponer castigo a los criminales, todavía puede ser aceptable la toma de armas para derogar a un agresor o aun recurrir a la pena capital. Aun entre católicos puede haber una diversidad de opinión legitima en cuanto al empleo de la guerra y la aplicación de la pena de muerte, más, sin embargo, no así en cuanto al aborto y la eutanasia.  (Carta al Cardenal McCarrick, No. 3)

Cuando votamos es bueno llevar un crucifijo en la mano para recordarnos a nosotros mismos que primero debemos ser leales a Jesús.  No hay nada de malo en ser leal a un candidato o a un partido político.  Pero hay algo muy malo si la lealtad a alguno de ellos es más fuerte que la lealtad a Jesucristo.  Si un candidato o partido político contradice la Plataforma del Evangelio y de la ley moral (ej. El aborto, la eutanasia, el estudio de células madre embriónicas, matrimonio entre personas del mismo sexo), una persona debe tener la libertad interior de alejarse de la tradición personal, familiar o de la comunidad y votar por el candidato y el partido que mejor refleja la ley de Dios.  

¿Y que si no hay un candidato que es totalmente provida y pro-ley moral?  El Papa Juan Pablo II habló de este escenario en su encíclica, El Evangelio de la Vida.  En tal situación, uno debe hacerse otra pregunta: ¿cuál de los candidatos le va a hacer menos daño a los niños no nacidos y a los ancianos si es elegido?  ¿Cuál va a prohibir/vetar el aborto de parto parcial?  ¿Cuál va a requerir la notificación a los padres?  ¿Cuál va a detener la investigación de células madre embriónicas?

En este caso, es moralmente aceptable votar por el candidato que hará menos daño.  Esto no es ‘elegir el menor de dos males’.  Nunca debemos elegir el mal.  Pero al escoger limitar el mal, uno escoge un bien – en cuanto al aborto, es salvar la vida de algunos bebés que podrían haber sido asesinados.

Mientras votamos el 2 de noviembre, ojalá que nuestra Fé guie nuestros votos y que no traicionemos al Señor Crucificado en una mano con el voto que hacemos con la otra mano.

Dios los bendiga

FRVW