Re-opening and COVID-19

Re-opening and COVID-19

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

As you probably are aware, our Bishop has determined to begin public Masses again in our diocese on May 15th (Bishop Burbidge has now asked us, along with all the parishes in Prince William, Loudoun, Fairfax, Arlington and Alexandria to wait two more weeks before we consider having public Masses).  He will give us guidelines sometime this week in preparation for re-opening.  We continue to ask Our Lord through His Mother in this month of May that all will soon be able to attend Mass and receive Holy Communion once again.  (By the way, I was told May 14th is the memorial of St. Corona, patroness of pandemics!)

The coronavirus has certainly brought many experiences and discussions we would not have had – religious, political, emotional, etc.  We may know health care workers who have worked with the dying, but now, there is a heightened awareness with COVID-19 (The Virginia Dept. of Health have over 650 COVID related deaths as well as over 2,600 pneumonia and influenza related deaths this flu season).  We may have lived with someone who had COVID-19.  We may even have endured a quarantine or two – our seminarians.

I know of many who are dying alone – without COVID-19.  How many have died in the last few weeks without the sacraments?  How is it for a person in isolation who desires Confession, Holy Communion and Anointing of the Sick, but is prevented from receiving them?  How is it when a priest is told that he cannot bring the sacraments to a person because the person is not ‘actively dying’? 

I realize the guidance being given is ‘isolation’ as the best course of action – for the physical.  How about the spiritual and emotional?  It is a tough question.  In talking with one health care professional, I was consoled to know that three of her patients died – not alone – but with her praying, often the Divine Mercy Chaplet.  How many of our Catholic health care workers are doing the same!  What an example of Christian love!  “Lord, when did we see you sick and visit you. . . Truly, I say to you, as you did it to one of the least of these my brethren, you did it to me.” (Mt 25: 37-40)

It is in the midst of darkness that the Light of Christ is meant to shine through us!  “In him was life, and the life was the light of men.  The light shines in the darkness, and the darkness has not overcome it.” (John 1: 4-5)

God bless

FRVW


Así como ustedes ya deben de saber, nuestro Obispo ha determinado comenzar las Misas públicas en nuestra dieseis a partir del 15 de mayo.  Esta semana él nos va a dar las directivas para la reapertura.  Continuamos pidiéndole a Nuestro Señor, a través de Su Madre durante el mes de mayo que pronto podamos asistir a Misa y recibir la Sagrada Comunión una vez más.  (Por cierto, ¡me dijeron que el 14 de mayo es la fiesta patronal de Santa Corona, patrona de las pandemias!)

Ciertamente el coronavirus ha traído muchas experiencias y discusiones que no habríamos tenido – religiosas, políticas, emocionales, etc.  Puede que conozcamos algunos trabajadores de la salud que han trabajado con los moribundos, pero ahora, hay un conocimiento intensificado con el COVID-19 (el Departamento de Salud de Virginia tiene más de 650 muertes relacionadas al COVID, en contraste con las más de 2,600 muertes por neumonía e influenza relacionadas con la temporada de la influenza).  A lo mejor hemos vivido con alguien que ha tenido COVID-19.  A lo mejor hemos sobrevivido una o dos cuarentenas – como nuestros seminaristas. 

Yo conozco a muchos que están muriendo solos – sin COVID-19.  ¿Cuántos han muerto durante las últimas semanas sin los sacramentos?  ¿Cómo es para una persona en aislamiento que desea la Confesión, la Sagrada Comunión, y la Unción de Enfermos, y se les previene para recibirlos?  ¿Cómo es cuando a un sacerdote se le dice que no puede llevar los sacramentos a una persona porque la persona no esta ‘muriendo activamente’? 

Yo me doy cuenta que la directiva dada es de ‘aislamiento’ como el mejor curso de acción – para la salud física.  ¿Qué tal para la salud espiritual y emocional?  Es una pregunta difícil.  Al hablar con un profesional del cuidado de la salud, fui consolado al saber que tres pacientes de ella han fallecido – no solos – sino con ella rezando, a menudo, la Coronilla de la Divina Misericordia.  ¡Cuántos de nuestros de nuestros trabajadores del cuidado de la salud católicos estarán haciendo lo mismo!  ¡Qué ejemplo de amor cristiano!  “Señor, ¿cuándo te vi enfermo y te visité?… Verdaderamente te digo, cuando lo hiciste con el más pequeño de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”.  (Mateo 25:37-40)

¡Es en medio de la oscuridad que la Luz de Cristo brilla a través de nosotros!  “Lo que fue hecho tenía vida en ella y para los hombres la vida era la luz.  La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron”.  (Juan 1:4-5)

Dios los bendiga

FRVW