Pentecost 2020 and Riots

Pentecost 2020 and Riots

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

Well, what a week it has been.

I was looking forward to our first public Masses since March 16, 2020.  It was terrific to have people back in the church for Mass.  It was the high Church Feast of Pentecost, the Birthday of the Church:  the Holy Spirit coming down upon the Apostles.  The same Holy Spirit gave the Apostles the courage and wisdom to go into the world and spread the Truth of Jesus Christ; to endure hardship, suffering and even death for His Name.  What a glorious feast it is.

Thank you to everyone who helped with cleaning and preparing in various ways. (And have done so this past weekend.)

It would seem the lengthened Lent of COVID-19 without public Mass - and the various other restrictions placed upon us – was lessening.  Ah, but the devil does not give up so easily.

COVID engendered, and still does, fear, loneliness, isolation, sadness, frustration, discouragement, etc.  These are tools of the devil.  He also uses chaos, fear and hatred.

The headlines are no longer COVID, but racial tensions.  The tools are still the same as mentioned above. Satan is behind all the fear, sadness, discouragement, hatred, violence and chaos of 2020.

The headlines are of the tragic death of a man of color, riots and violence.  (Yes, there have been peaceful marches in the midst of the headlines.  We had one here in Gainesville.  But, peaceful anything doesn’t sell as well as crisis and chaos.)

I am still struggling with the question, ‘Why?’

Why the violence?  Why the fifteen people dead?  Why the simple businesses attacked?  (Agreed, there are professional agitators using racial tensions to cause chaos.)  Is there a solution to all of this unrest?

Yes.  His Name is Jesus Christ.  He Died to set us free.  Free from hatred, violence and chaos.  Free to forgive.  Free to love my neighbor as myself.

When we look at so many throughout our Catholic history we see many, many who have experienced prejudice.  When they were able to forgive, they were able to love.  They were able to become saints.

One that comes to mind is Fr. Augustus Tolton – the first African American priest in America.  He was born into slavery in 1854 and suffered greatly.  He later became a very holy priest after, he says, the priests taught him how to forgive.

More recently, I recall reading Justice Clarence Thomas’ book wherein he tells of racist Catholic seminarians.  It led to him leaving the seminary and losing his Catholic Faith for a time.  Thankfully, he returned to the Church many years ago.

Close to home, I am mindful of our local law enforcement – black and white - who have endured many insults – and injuries – over the last ten days: all silently as not many media are interested.  In speaking with them, they hold no hatred in their hearts.

Is my fellow man a child of God?  Does he have dignity from God?  Is he my brother?  Is she my sister?  Isn’t this one facet that makes us different as Catholics, as Christians?  Isn’t this the mentality that has converted empires?  To love my neighbor as myself!

How did St. John Paul II deal with prejudice from the communists in Poland and worldwide.  He spent hours each day with Our Lord Jesus.  He prayed daily to the Virgin Mary.  He spoke.  He wrote.  He met peacefully.  His presence brought about the greatest human revolution in the world – the downfall of one of the greatest forms of persecution the world has ever known, Communism.

Who is the One Who heals wounds?  Who reconciles?  Who brings peace?

Jesus Christ.

May we truly know Him that He may set us free.

PODCAST: Kimberly Cook, Holy Trinity parishioner, speaks with Justin McClain on racism and our present situation.  Justin is an African American Catholic man.
https://kimberlycook.me/podcast/justin-mcclain-race-issues-and-the-christian-response/


Bien, que semana la que hemos tenido.

Yo había estado esperando nuestra primera Misa pública desde el 16 de marzo del 2020.  Fue tremendo tener a tantos de regreso en la iglesia para venir a Misa.  Fue el día de la gran Fiesta de la Iglesia, Pentecostés, el Cumpleaños de la Iglesia: El Espíritu Santo bajando sobre los Apóstoles.  El mismo Espíritu Santo les dio a los Apóstoles valor y sabiduría para ir al mundo a propagar la Verdad de Jesucristo; para soportar adversidades, sufrimientos, y hasta la muerte por Su Nombre.  Que gloriosa festividad es esta. 

Gracias a todos los que ayudaron de varias formas a limpiar y a prepararnos (y lo han seguido hacienda este fin de semana pasado).

Pareciera que la alargada Cuaresma de COVID-19 sin Misas públicas – y las varias otras restricciones puestas sobre nosotros – se han disminuido.  Ah, pero el diablo no se da por vencido tan fácilmente. 

COVID engendró, y lo sigue haciendo, miedo, soledad, aislamiento, tristeza, frustración, desaliento, etc.  Estas son armas del diablo.  Él también usa el caos, miedo y odio. 

Los titulares ya no son COVID, sino tensiones raciales.  Las armas todavía son las mismas mencionadas anteriormente.  Satanás está detrás del miedo, la tristeza, el desánimo, odio, violencia y caos del 2020.

Los titulares son la trágica muerte de un hombre de color, disturbios, y violencia.  (Si, ha habido marchas pacíficas dentro de los titulares.  Nosotros tuvimos una aquí en Gainesville.  Pero, cualquier cosa pacifica no vende tanto como la crisis y el caos).

Todavía estoy peleando con la pregunta, “¿Por Qué?”

¿Por qué la violencia?  ¿Por qué hay quince personas muertas?  ¿Por qué han sido atacados negocios simples?  (De acuerdo, hay agitadores profesionales que están usando las tensiones raciales para causar caos).  ¿Hay alguna solución para toda esta agitación?

Si, Su Nombre es Jesucristo.  El Murió para librarnos.  Librarnos del odio, la violencia, y el caos.  Para ser libres para perdonar.  Libres para amar al prójimo como a mí mismo. 

Cuando vemos a tantos a través de nuestra historia católica, vemos a muchos, muchos que han experimentado prejuicios.  Cuando ellos pudieron perdonar, pudieron amar.  Pudieron convertirse en santos. 

Uno que viene a mi mente es Padre Augustus Tolton – el primer sacerdote Afroamericano en Estados Unidos.  Él nació en la esclavitud en 1854 y sufrió grandemente.  Después él se convirtió en un sacerdote santo, él dijo, los sacerdotes me enseñaron cómo perdonar.

Más recientemente, recuerdo haber leído el libro del Juez Clarence Thomas en donde él cuenta de los seminaristas católicos racistas.  Esto lo llevó a dejar el seminario y a perder su Fé Católica por un tiempo.  Afortunadamente, él regresó a la Iglesia hace muchos años. 

Cerca de casa, yo pienso en nuestros policías locales – negros y blancos – quienes han soportado muchos insultos – y golpes – durante los últimos diez días: todo en silencio, no muchos medios de comunicación están interesados.  Al hablar con ellos, ellos no guardan odio en sus corazones.

¿Es mi prójimo un hijo de Dios?  ¿Tiene la dignidad de Dios?  ¿Es mi hermano (a)?  ¿No es ésta una faceta que nos hace diferentes como católicos, como cristianos?  ¿No es ésta la mentalidad que ha convertido imperios?  ¡Amar a mi prójimo como a mí mismo!

Cómo trató San Juan Pablo II el prejuicio de los comunistas en Polonia y en el mundo entero  Durante el día el pasó horas con Nuestro Señor Jesús.  Él rezó diariamente a la Virgen María.  Él habló.  Él escribió.  Él tuvo reuniones pacíficas.  Su presencia trajo la casi mayor revolución en el mundo – la caída de  una de las más grandes formas de persecución que el mundo ha conocido, el comunismo. 

¿Quién es el que sana nuestras heridas?  ¿Quién nos reconcilia?  ¿Quién nos trae paz?

Jesucristo.

Ojala que verdaderamente lo conozcamos y que Él nos libere.