Peace vs Fear

Peace vs Fear

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

How often in the history of our nation – indeed the world – has there been civil strife?  How often has there been threat of contagion and disease?  Who found peace in those times?  Where did they find true peace – in their own hearts?  The ones whose focus was Jesus Christ.

In our own country a few come to mind: Fr. Andrew White – who was taken from Maryland to England in chains for exercising his priesthood, St. Junipero Serra – who spread the Faith to over 6,000 Native Californians and defended them against Spanish oppression (his statue was just desecrated in California), Fr. Augustus Tolton – the first black Catholic priest in our country who had been born into slavery, St. John Neumann – who regularly had his parish church attacked when he was pastor in Buffalo, Mother Frances Xavier Cabrini and Mother Katherine Drexel –who established schools, hospitals and missions for African Americans and Native Americans, and Fr. Vincent Capodanno – who laid down his life on a Vietnamese battlefield to give the final sacraments to dying Marines.  There are so many more in our country and throughout history.

Peace I leave with you; my peace I give to you; not as the world gives do I give to you.  Let not your hearts be troubled, neither let them be afraid (John 14:27).

It is only in Jesus Christ that we find peace – His freedom in our hearts.  Often I quote from Fr. Jacques Philippe who is a contemporary French writer.  In his book, Nine Days to Welcome Peace, he gives very practical guidance for obtaining peace and making decisions.  If you will permit me to again cite his wisdom for our times.

Fr. Lorenzo Scupoli, a 16th century spiritual writer, said: The devil does his utmost to banish peace from one’s heart, because he knows that God abides in peace and it is in peace that He accomplishes great things (p. 24-25).

Fr. Philippe continues,

Trying to keep the peace of our hearts and fighting against worry, trouble and spiritual agitation are indispensable conditions for letting God act, thus allowing us to grow in love and in giving our lives over to the fruitfulness to which we’re called.

I would add that it’s only in peace that we can discern rightly.  When we’re not at peace, when we’re filled with worry, agitation, or trouble, that’s when we’re at the mercy of our emotions, and we don’t have an objective or accurate outlook.

When a problem comes up that makes us lose our peace, the urgency is not in resolving the problem in the hope of regaining peace; rather, the urgency is in first recovering some minimum amount of peace, and then seeing what we can do with the problem (p. 26-27).

So, do you recognize the Devil’s ploys in our recent months?  What is the predominant emotion in our country – maybe in the world – over the last few months?  How about FEAR: fear of disease, fear of my fellow man, fear of the future, etc?

Fear does not give peace.  It causes anxiety, worry, agitation and trouble.  Philippe’s words are good advice: . . . the urgency is in first recovering some minimum amount of peace, and then seeing what we can do with the problem.

And, how do we recover some amount of peace?  One has to re-focus on and love Jesus and not the problem that is causing the worry, agitation and trouble.  Get to Mass, Confession, Adoration, pray Mary’s peace plan daily – the Rosary,  etc.  And, SHUT OFF THE SOCIAL MEDIA!  How can you possibly think you will be able to focus on Jesus when you are bombarded with FEAR!

Then, focus on being a saint today in your vocation – marriage, single life, or consecrated life.

The Lord is at hand. Have no anxiety about anything (Philippians 4:5).

God bless

FRVW


¿Cuán a menudo en la historia de nuestra nación – y del mundo – ha habido conflictos civiles?  ¿Cuán a menudo ha habido amenazas de enfermedades contagiosas?  ¿Quién encontró paz en esos tiempos?  ¿En dónde encontraron paz verdadera en sus corazones?  Los que estaban enfocados en Jesucristo. 

En nuestro propio país unos cuantos me vienen a la mente: P. Andrew White – quien fue llevado encadenado de Maryland a Inglaterra por haber ejercitado su sacerdocio, Sn. Junípero Serra – quien difundió la Fé a más de 6.000 nativos de California y los defendió de la opresión española (su estatua fue profanada en California), P. Augustus Tolton – el primer sacerdote católico negro en nuestro país quien había nacido en la esclavitud, St. John Neumann – de quien su parroquia fue atacada regularmente cuando él era párroco en Búfalo, Madre Frances Xavier Cabrini y Madre Katherine Drexel – quienes establecieron escuelas, hospitales, y misiones para afroamericanos y nativo americanos, y P. Vincent Capodanno – quien dio su vida en un campo de batalla vietnamita para poder llevar los sacramentos finales a los marineros moribundos.  Hay muchos más en nuestro país y a través de la historia. 

La paz les dejo; mi paz les doy; no como el mundo les da la paz sino como yo se las doy.  No dejen que sus corazones se turben, ni les permitan tener miedo (Juan 14:27).

Únicamente en Jesucristo es que encontramos paz – Su libertad en nuestros corazones.  A menudo yo cito al P. Jacques Philippe, un escritor francés contemporáneo. En su libro en inglés, Nine Days to Welcome Peace, él da dirección muy práctica para obtener la paz y tomar decisiones.  Si me permiten citar su sabiduría para nuestros tiempos.

P. Lorenzo Scupoli, un escritor del siglo XVI, dijo: el diablo hace su máximo esfuerzo para desvanecer la paz del corazón de uno, porque él sabe que Dios vive en la paz y es en su paz que Él logra grandes cosas (p. 24-25).

P. Philippe continua,

Tratar de mantener la paz en nuestros corazones y luchar en contra de la preocupación, dificultades, y agitaciones espirituales son condiciones indispensables para crecer en amor y en entregar nuestras vidas para dar el fruto para el que hemos sido llamados.

Yo añadiría que es solo en paz que podemos discernir correctamente.  Cuando no estamos en paz, cuando estamos llenos de preocupación, agitación o dificultades, es cuando estamos a merced de nuestras emociones, y no tenemos un objetivo o una perspectiva precisa.

Cuando surge un problema que nos hace perder la paz, la urgencia no está en resolver el problema con la esperanza de recobrar la paz; más bien, la urgencia está en primero recobrar una mínima cantidad de paz, y después buscar lo que podemos hacer con el problema (p. 26-27).

Así que, ¿reconocen las estrategias del diablo en los últimos meses?  ¿Cuál es la emoción predominante en nuestro país – a lo mejor en el mundo – durante los últimos meses?  Que tal el MIEDO: ¿miedo a la enfermedad, miedo a mis semejantes, miedo al futuro, etc.?

El miedo no da paz.  Causa ansiedad, preocupación, agitación y dificultades.  Las palabras de Philipe son buenos consejos: … la urgencia está en primero recobrar una mínima cantidad de paz, y después buscar que podemos hacer con el problema.

Y, ¿cómo recobramos un poco de paz?  Uno se tiene que reenfocar en y en amar a Jesús y no en el problema que esta causando la preocupación, agitación y dificultad.  Vayan a Misa, Confesión, Adoración, recen el plan diario de María – el Rosario, etc. ¡Y APAGUEN LAS REDES SOCIALES!  ¿Como pueden siquiera pensar que van a poder enfocarse en Jesús cuando los están bombardeando con MIEDO!

Entonces, hoy enfóquense en ser un santo en su vocación – matrimonio, vida de solero (a), o en la vida consagrada. 

El Señor está por llegar, No tengan ansiedad por nada (Filipenses 4:5).

Dios los bendiga

FRVW