Padre Pio

Padre Pio

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

On September 23rd we celebrate a recent saint: St. Pio of Pietrelcina, a.k.a. Padre Pio.  He was canonized by Saint John Paul II in 2000.  To summarize his life: the extraordinary became the ordinary.

Padre Pio was a Capuchin Franciscan priest who lived most of his adult life in the monastery of San Giovanni Rotundo – four hours east of Rome, Italy.  He died in 1968 after living 50+ years with the wounds of Jesus – the Stigmata.  If you ever see pictures of Padre Pio celebrating Mass, you see the palms of his hands covered with gloves.  The gloves were changed regularly as they soaked the blood from the wounds in his hands.  It was obvious to those who attended his Masses that the pain from the wounds would increase during Mass leading to the Consecration, then subside somewhat.

Someone might ask, “Why would our good God give someone this pain?”  It is a special grace granted to a few saints.  The understanding is that Our Lord offers some a greater union with Him in His Suffering.  In so doing, He offers them a greater union with Him in His glory in heaven.

Padre Pio lived on the Holy Eucharist.  Often he would share a beer with another Franciscan.  Other than that, he consumed only the Holy Eucharist.  If you see pictures of him, he was not a thin man.  Our Lord provided for his strength.

St. Pio had the gift of reading souls.  He could and would tell persons their sins in the confessional. – often forgotten sins.  These were people he had never seen or interacted with before the particular confession.  There were plenty of American GIs after World War II who went to confession to Padre Pio and have attested to this fact.

Padre Pio had the gift of tongues that we see in the Apostles after the Coming of the Holy Spirit.  He would speak fluently the language of the penitent in the confessional although he had never studied the language.  Again, our military servicemen attest to the saint’s ability to speak English perfectly.

There are many other examples of charisms of the Holy Spirit that Our Lord showed forth in Padre Pio.  At the same time, he lived very much in this world.

He had a love for the poor and sick – as St. Francis did.  Though he lived in the monastery he was instrumental in having a large hospital built in San Giovanni Rotundo.  He also understood spiritual sickness through sin.  Padre Pio spent many hours a day in the confessional.  People came from all over Italy and Europe to go to confession to him.  An individual would often have to wait for days for confession.

Padre Pio also knew emotional suffering from others’ jealousy.  Did you know he was prevented from hearing confessions and saying public Mass for ten years?  The jealousy of other clergy convinced Church authorities to limit Padre Pio’s public interaction.  Did the saint defend himself?  Not a word.  During these ten years his private Masses would take close to four hours as he regularly went into ecstasy before Jesus in the Holy Eucharist.  Padre Pio didn’t complain.  He prayed.  Pope Pius XII would later say that we had been badly misled.

St. Pio pray for us that we may grow in our love for the sacraments of the Holy Eucharist and Confession!

God Bless

FRVW


El 23 de septiembre celebramos a un santo reciente: San Pio de Pietrelcina, conocido como Padre Pío.  Él fue canonizado por San Juan Pablo II en el 2000.  Pare resumir su vida: lo extraordinario se volvió ordinario.

El Padre Pío fue un sacerdote capuchino franciscano que vivió la mayor parte de su vida adulta en el monasterio de San Giovanni Rotondo – cuatro horas al este de Roma, Italia.  Murió en 1968, después de haber vivido con las heridas de Jesús por más de 50 años – los Estigmas.  Si ustedes ven fotos del Padre Pío celebrando Misa, verán que las palmas de sus manos están cubiertas con unos guantes.  Los guantes eran cambiados regularmente ya que se empapaban de sangre de las heridas en sus manos.  Era obvio para los que asistían a sus Misas que el dolor de sus heridas se incrementaba durante la Misa cuando se acercaba la Consagración y después disminuía.

Alguien se podría preguntar, “¿Por qué nuestro buen Dios le da éste dolor a alguien?”  Es una gracia especial otorgada a algunos santos.  Se entiende que Nuestro Señor le ofrece a algunos una gran unión a Él en Su Sufrimiento.  Al hacerlo, Él les ofrece una gran unión a Él en Su gloria en el Cielo.

El Padre Pío vivió de la Sagrada Eucaristía.  A menudo compartía una cerveza con algún otro francisano.  Aparte de eso, el únicamente consumía la Sagrada Eucaristía.  Si ustedes ven fotos de él, no era un hombre delgado.  Nuestro Señor le proveía su fortaleza.

San Pío tenía el don de leer almas.  Él podía y les diría a las personas sus pecados en el confesional – a menudo, pecados que se les olvidaban.  Estas eran personas a las que él nunca había visto o interactuado con ellas antes de la confesión particular.  Hubo muchos soldados estadounidenses que fueron a confesarse con el Padre Pio después de la Segunda Guerra Mundial que atestiguaron este hecho.

El Padre Pío tenía el don de las lenguas que vemos en los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo.  Él hablaba fluidamente el idioma del penitente en el confesional a pesar de nunca haber estudiado el mismo.  Una vez más, nuestros soldados militares atestiguan la habilidad del santo para hablar perfectamente en inglés.

Hay muchos otros ejemplos de carismas del Espíritu Santo que Nuestro Señor mostró en el Padre Pío.  Al mismo tiempo, el vivió en este mundo.

El tenía amor por los pobres y los enfermos – así como san Francisco.  A pesar de que él vivió en el monasterio fue instrumental para que se construyera un hospital grande en San Giovanni Rotondo.  Él también entendió la enfermedad espiritual por el pecado.  El Padre Pío pasaba muchas horas del día en el confesional.  Gente venía de toda Italia y Europa para confesarse con él.  Un individuo podía esperar varios días para confesarse.

El Padre Pío también conoció el sufrimiento emocional por los celos de otros.  ¿Sabían que durante diez años se le impidió escuchar confesiones y celebrar Misas públicas?  Los celos del clero convencieron a las autoridades de la Iglesia a limitar la interacción pública del Padre Pío.  ¿Se defendió el santo?  No dijo ni una palabra.  Durante esos diez años sus Misas privadas podían tomar hasta cuatro horas ya que regularmente el entraba en éxtasis ante Jesús en la Sagrada Eucaristía.  El Padre Pío no se quejó.  Él rezaba.  El Papa Pio XII diría después que ellos habían sido mal guiados.

San Pío, ¡ora por nosotros para que crezcamos en nuestro amor por los sacramentos de la Sagrada Eucaristía y Confesión!

Dios los bendiga

FRVW