Meditation

Meditation

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

I had promised to write about Christian Meditation in lieu of the various confused meditative practices out there – I still haven’t written on yoga – Hindu devotional to Hindu gods which are nothing more than demons - and the various new age energy healers!  The advice of exorcist priests will be vital in such a discussion.  But, first, we should have a good understanding of what we mean by ‘Meditation.’

The following definition of Meditation is taken from Fr. John Hardon’s Modern Catholic Dictionary:

It is that form of mental prayer in which the mind, in God’s presence, thinks about God and divine things.  While the affections may also be active, the stress in meditation is on the role of the intellect (mind).  Hence this is also called discursive mental prayer.  The objects of meditation are mainly three: mysteries of faith; a person’s better knowledge of what God wants him or her to do; and the divine will, to know how God wants to be served by the one who is meditating.

Perhaps, we should discuss this definition and look at various examples in the saints and their methods.

It is clear that meditation is focused upon God rather than self – or even upon nothingness/emptiness.  For example, when one prays the Rosary he meditates upon Jesus’ life and Our Lady’s life in union with His life.  Meditation which becomes self-focused is not meditation.  It can be helpful, as in an examination of conscience, but it must be in relation to Our Lord if it is to be prayer.

Meditation is the use of the mind to consider/think about God and divine things.  Meditation may entail the memory and the imagination.  One may remember a certain passage from the Gospels or a saint’s insight into Jesus’ life.  A person may also imagine various events of Our Lord’s life – as we do in the Rosary or Chaplet of Divine Mercy.

The emotions/affections may or may not be engaged when one meditates.  A person may have certain emotions when meditating upon the Passion of Jesus.  In the case of Mother Teresa, I recall her telling Bishop Curlin that while praying/meditating before the Holy Eucharist she felt nothing!  A good principle to remember regarding affections/emotions in prayer is that one does not judge the efficacy of one’s prayer upon emotions.

There are objects to our meditation!  As mentioned by Fr. Hardon, mysteries of faith may be the object of our meditation.  I may spend reflective prayer time considering Our Lord’s Birth, His Passion, His Resurrection, His Miracles, His interaction with various individuals in the Scriptures, His divinity and humanity, His Real Presence in the Holy Eucharist, Mary’s sinlessness, her interaction with various people, etc.

Meditation may also be focused upon God’s plan for us in life.  It could be asking Him and considering our vocation in life, our relationships, our daily duties, etc.  Similarly, meditative prayer allows God to guide us on how specifically He wants us to serve Him in our daily life.

These are the basics to meditation.  We can next look at various ways of meditation as taught and lived out by the saints.

God bless

FRVW


Yo había prometido escribir acerca de la Meditación cristiana en vez de en las varias prácticas meditativas que hay – todavía no he escrito acerca del yoga – una devoción hindú hacia los dioses hindús, los cuales no son más que demonios – ¡ni acerca de los varios curanderos de la nueva era!  El consejo de los sacerdotes exorcistas va a ser vital en tal discusión.  Pero primero, debiéramos tener un buen entendimiento acerca de lo que significa cuando decimos ‘Meditación’

La siguiente definición de Meditación fue tomada del Diccionario Católico Moderno del Padre John Hardon:

Es esa forma mental de oración en la cual la mente, en la presencia de Dios, piensa acerca de Dios y las cosas divinas.  Mientras que los afectos también podrían estar activos, el énfasis de la meditación está en el papel del intelecto (la mente).  Por lo tanto, ésta también es llamada oración mental discursiva.  Los objetivos de la meditación son tres principalmente: los misterios de la fe; un mejor conocimiento de la persona de lo que Dios quiere que él o ella haga; y la voluntad divina, conocer cómo Dios quiere ser servido por quien está meditando.

A lo mejor debiéramos discutir esta definición y ver varios ejemplos en los santos y sus métodos.

Está claro que la meditación está enfocada en Dios en vez de en uno mismo – o aun en nada/vacío.  Por ejemplo, cuando uno reza el Rosario, uno medita en la vida de Jesús y en la vida de Nuestra Señora en unión con Su vida.  La Meditación que se convierte en un autoenfoque no es meditación.  Puede ser útil como para un examen de conciencia, pero debe ser en relación a Nuestro Señor si tiene que ser una oración.

La Meditación es el uso de la mente para considerar/pensar acerca de Dios y las cosas divinas.  La Meditación puede implicar la memoria y la imaginación.  Uno a lo mejor puede recordar un pasaje de los Evangelios o la percepción de algún santo sobre la vida de Jesús.  Una persona puede también imaginarse varios eventos de la vida de Nuestro Señor – como lo hacemos en el Rosario o la Coronilla de la Divina Misericordia.

Las emociones/afectos a lo mejor o a lo mejor no pueden estar involucrados cuando uno medita.  Una persona podría tener ciertas emociones cuando está meditando acerca de la Pasión de Jesús.  En el caso de la Madre Teresa, yo me recuerdo que ella le dijo al Obispo Curlin que mientras oraba/meditaba frente a la Sagrada Eucaristía ¡ella no sentía nada!  En cuanto a las emociones/afectos, es un buen principio recordar que uno no debe juzgar la eficacia de la oración de uno de acuerdo a las emociones.

¡Hay objetivos para nuestra meditación!  Como lo menciona el Padre Hardon, los misterios de la fe pueden ser los objetivos de nuestra meditación.  Yo podría pasar tiempo en oración reflexiva, considerando el Nacimiento de Nuestro Señor, Su Pasión, Su Resurrección, Sus Milagros, Sus interacciones con varios individuos en las Escrituras, Su divinidad y humanidad, Su Presencia Real en la Sagrada Eucaristía, la pureza de María, su interacción con varias personas, etc.

La Meditación también podría estar enfocada en el plan de Dios para nosotros en la vida.  Podría ser en pedirle y considerar nuestra vocación en la vida, nuestras relaciones, nuestros deberes diarios, etc.  Similarmente, la oración meditativa le permite a Dios guiarnos en específicamente como quiere Él que lo sirvamos en nuestra vida diaria.

Estas son las bases de la meditación.  Próximamente podríamos ver las varias formas de meditación como fueron enseñadas y vividas por los santos.

Dios los bendiga

FRVW