JP II, Msgr Scannell, Msgr Roeltgen

JP II, Msgr Scannell, Msgr Roeltgen

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

As a priest, this past week is always a memorable one for me.  It is the week of anniversaries of three formative priests for me – and many other priests in our diocese:

  • April 2, 2005: St. John Paul
  • April 4, 2005: Monsignor Thomas P. Scannell
  • April 7, 2005: Monsignor Kenneth Roeltgen

I have written a decent amount on St. John Paul II.  He was our pope from October 16, 1978 to April 2, 2005.  John Paul II was formative for thousands of priests around the world.  He was normative for our society as a priest.  He was selfless, but firm.  He taught the truth in season and out of season.  He knew suffering at the hands of the Nazis and communists.  He loved the sacraments – offering Mass every day and spending a great deal of time before Jesus in the Holy Eucharist.  In fact, his schedule as bishop in Poland was to pray before early morning Mass, make a thanksgiving after Mass, eat a light breakfast, and return to the chapel for a few hours!  Then, he took care of the business of the diocese!

I have mentioned Monsignor Scannell a number of times in homilies.  I served for him when I was a teenager.  I was later assigned with him when I was a young priest and he had retired.  He was a strong, but loving pastor of souls.  He lived a simple life though having much wealth on paper.  He enjoyed spending time with priests.  I remember asking him questions about the Great Depression, World War II and life as a priest in Virginia.  He was always patient.  I remember him every morning walking the back of the church praying his rosary.

I have not spoken much of Monsignor Roeltgen who was our rector at the seminary.  He was responsible for moving Mount St. Mary’s Seminary to be even more focused on the Truth, particularly in the Holy Eucharist.  He instituted the daily Holy Hour for seminarians.  He, also, loved the priesthood.  He was joyful and patient with all of us.  He, in particular, I owe a great thanks as he lived across the hall from a few of us our first year at the seminary.  He was a tremendous source of counsel and generosity to us.  Whether as a seminarian or a young priest, it seemed as if he always had time for us.  By the end of his time at the Mount, he did not have much hair!  What would you expect having 150 men from all ages under your care!  And, yet, when I look back at those years in the seminary – and listening to the guys that are there now – Msgr. Roeltgen encouraged a fraternity amongst the men.  There were many personalities, and yet the Mount was always known for its fraternity.  It still is thanks be to God.

God bless

FRVW


Como sacerdote, esta semana pasada siempre es memorable para mí.  Es la semana de aniversarios de tres sacerdotes formadores para mí – y para muchos otros sacerdotes en nuestra diócesis:

  • 2 de abril del 2005: St. Juan Pablo II
  • 4 de abril del 2005: Monseñor Thomas P. Scannell
  • 7 de abril del 2005: Monseñor Kenneth Roeltgen

Yo he escrito una cantidad decente acerca de San Juan Pablo II.  Él fue nuestro Papa desde el 16 de octubre de 1978 hasta el 2 de abril del 2005.  Juan Pablo II fue un formador para miles de sacerdotes alrededor del mundo.  Como sacerdote, él fue normativo en nuestra sociedad.  Él fue abnegado, pero firme.  Él enseñó la verdad en su temporada y fuera de temporada.  Él supo del sufrimiento a manos de los nazis y comunistas.  Él amo los sacramentos – ofrecer Misa todos los días y pasar un buen tiempo frente a Jesús en la Sagrada Eucaristía.  De hecho, su horario como Obispo de Polonia consistía en rezar antes de la Misa matutina, hacer una Misa de agradecimiento, comer un desayuno ligero ¡y regresar a la capilla por unas cuantas horas!  ¡Entonces, ya estaba listo para hacerse cargo de los negocios de la diócesis!

He mencionado a Monseñor Scannell un buen número de veces en homilías.  Yo serví para el cuándo era un adolescente.  Después fui asignado a él cuando yo era un sacerdote joven y él se había retirado.  Él era un pastor de almas, fuerte pero amoroso.   Él vivió una vida simple a pesar de haber tenido muchas riquezas, en papel.  Él disfrutaba pasar tiempo con sacerdotes.  Recuerdo hacerle preguntas acerca de la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y la vida como sacerdote en Virginia.  Él siempre fue paciente.  Lo recuerdo regresando de la iglesia caminando rezando su Rosario. 

No he hablado mucho de Monseñor Roeltgen quien fue nuestro rector en el seminario.  Él fue responsable de llevar al Seminario Mount St. Mary’s a estar aún más enfocado en la Verdad, particularmente en la Sagrada Eucaristía.  Él instituyó la Hora Santa diaria para los seminaristas.  Él, también, amaba el sacerdocio.  Él era alegre y paciente con todos nosotros.  A él, en particular, le debo un gran agradecimiento ya que él vivía frente pasillo de algunos de nosotros durante nuestro primer año de seminario.  Él fue una tremenda fuente de consejería y generosidad para nosotros.  Así fuera un seminarista o un joven sacerdote, parecía como si el siempre tuviera tiempo para nosotros.  Al final de su tiempo en el seminario, ¡no ya no tenía mucho cabello!  ¡Que se podía esperar teniendo 150 hombres de todas las edades bajo su cargo!  Y, sin embargo, cuando veo atrás hacia esos años de seminario – y escucho a los muchachos que están allí ahora – Monseñor Roeltgen incentivó fraternidad entre los hombres.  Hay muchas personalidades, y sin embargo el seminario Mount St. Mary’s es conocido por su fraternidad.  Todo es siempre gracias a Dios.

Dios los bendiga

FRVW