Humanae Vitae 3

Humanae Vitae 3

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

Thank you to everyone who coordinated our parish picnic last Sunday!  Particularly, thank you to members of our parish council and the Knights of Columbus.  I hope the picnic was an opportunity to spend time with fellow parishioners in a relaxed atmosphere!

In addition, thank you to everyone who is taking advantage of our summer apologetics’ series!  It is very good to see so many desiring to learn more about the Faith and how to explain It to others.

Speaking of understanding and explaining the Faith, we continue with our discussion on the landmark fifteen page encyclical by Pope Paul VI in 1968, Humanae Vitae.

After presenting marital love as fully human, total, faithful and exclusive, fruitful, Pope Paul VI turns his attention more directly to the matter at hand: is it ever permissible to separate the love-giving and life-giving aspects of marital union?

The Holy Father recognizes that there may be serious reasons in marriage that allow for avoidance of pregnancy: namely, physical, economic, psychological and social.  (I honestly have not heard of a ‘good’ serious social reason in the United States.)  Realizing that there may be a serious reason to avoid pregnancy the Pope reminds us that each and every marriage act must remain open to the transmission of life. (n. 11)  He goes on to explain the two inseparable aspects/purposes of marriage and the marital act: union and procreation. (n. 12)  “To use this divine gift (marital union) destroying, even if only partially, its meaning and its purpose is to contradict the nature both of man and of woman and of their most intimate relationship, and therefore it is to contradict also the plan of God and His will.” (n. 13)  (Pope John Paul II also explains that marital union is a re-commitment of one’s total self-gift made in one’s vows.  To divide, or limit one’s fertility is to divide or limit one’s total self-gift.)

Paragraph 14 is the portion of this document that many rebelled against – and still do.  Can I just quote the words of the Holy Father?

In conformity with these landmarks in the human and Christian vision of marriage, we must once again declare that the direct interruption of the generative process already begun, and, above all, directly willed and procured abortion, even if for therapeutic reasons, are to be absolutely excluded as licit means of regulating birth.

Equally to be excluded, as the teaching authority of the Church has frequently declared, is direct sterilization, whether perpetual or temporary, whether of the man or of the woman.  Similarly excluded is every action which, either in anticipation of the conjugal act, or in its accomplishment, or, in the development of its natural consequences, proposes, whether as an end or as a means, to render procreation impossible.

The Holy Father later explains that it is never permitted to do evil so that good may follow therefrom – as often individuals claim when using artificial birth control.

Some may say that the Pope left no choice for couples who experience serious physical, economic, psychological and social situations.  This would be incorrect.  We will discuss next week the beautiful and marriage strengthening options.

A tremendous resource on these topics is the National Catholic Bioethics Center in Philadelphia – ncbcenter.org.

God bless

FRVW


¡Gracias a todos los que coordinaron nuestro picnic parroquial el domingo pasado!  Particularmente, gracias a los miembros de nuestro concilio parroquial y a los Caballeros de Colón.  ¡Espero que el picnic haya sido una oportunidad para pasar tiempo con otros feligreses en una atmosfera relajada!

Además, ¡gracias a todos los que están aprovechando la serie apologética de Verano!  Es bueno ver a tantos que desean aprender acerca de la Fé y cómo explicarla a otros.

Hablando de entender y explicar la Fé, continuemos con nuestra discusión acerca de la transcendental encíclica del Papa Pablo VI en 1968, Humanae Vitae.

Después de presentar el amor marital totalmente humano, fiel y exclusivo, fructífero, el Papa Pablo VI vuelca su atención más directamente al asunto del tema que nos ocupa: ¿Es aceptable separar los aspectos del amor y la fertilidad de la unión marital?

El Santo Padre reconoce que es posible que haya razones serias para evitar el embarazo en el matrimonio: llámense, físicas, económicas, psicológicas y sociales.  (Honestamente, yo no he escuchado una ‘buena’ razón social en los Estados Unidos).  Sabiendo que hay posibilidades de tener razones serias para evitar el embarazo, el Papa nos recuerda que cada acto marital siempre debe quedar abierto a la transmisión de la vida (n. 11).  Él continúa explicando los dos aspectos/propósitos inseparables del matrimonio y del acto marital: unión y procreación (n.12).  “Usar este don divino (amor marital), destruyendo su significado y su finalidad, aun sólo parcialmente, es contradecir la naturaleza del hombre y de la mujer y sus más íntimas relaciones, y por lo mismo es contradecir también el plan de Dios y su voluntad” (n. 13).  (El Papa Juan Pablo II también explica que la unión marital es un re-compromiso de la entrega total de uno mismo hecha en los votos matrimoniales.  Dividir o limitar la fertilidad de uno, es dividir o limitar la entrega total de uno mismo).

El párrafo 14 es la porción de este documento al que muchos se rebelaron y todavía lo hacen.  ¿Puedo citar las palabras del Santo Padre?

En conformidad con estos principios de la visión humana y cristiana del matrimonio, debemos una vez mas declarar que hay que excluir absolutamente, como vía lícita para la regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador ya iniciado, y sobre todo el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas.

Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización directa, perpetua, o temporal, tanto del hombre como de la mujer; queda además excluida toda acción que , o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación.

El Santo Padre explica después que nunca es permitido hacer el mal para conseguir el bien – como dicen muchos cuando usan anticonceptivos artificiales.

Muchos dirán que el Papa no deja ninguna opción para las parejas que experimentan situaciones físicas, psicológicas y sociales serias.  Esto es incorrecto.  La próxima semana discutiremos las bellas opciones que fortalecen el matrimonio.

Un tremendo recurso para estos asuntos es el Centro Nacional de Bioética Católica en Filadelfia -  ncbcenter.org (por sus siglas en inglés).

Dios los bendiga

FRVW