Holy Week 2017

Holy Week 2017

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

Thank you to everyone who came out for our 5K and Fun Run last Saturday, April 1st.  Thank you especially to our volunteers and coordinators who made the morning enjoyable and orderly.  We raised roughly three thousand dollars for TAPS.

Today we begin the holiest of weeks – Holy Week.  It is an incredible week in history and in our Faith.  It is so important that our public schools will move their Spring Break to coincide with Holy Week each year!  It is the God-man’s triumph over the devil, death and sin.  It is the raising of fallen humanity from death to life.

The latter part of Holy Week is especially worth experiencing through the Church Liturgy.  Each day brings with it much to ponder and experience.

Holy Thursday is the celebration of the institution by Jesus of two sacraments: the Holy Eucharist and the Priesthood.  There is only one morning Mass in our diocese this day, the Chrism Mass at the cathedral.  It is the opportunity for all the priests of the diocese to renew and re-affirm their solemn promises to God through His bishop.  The priests again promise obedience to the bishop and his successors; to live and love chastity in the celibate state; to give of oneself to Our Lord and His people.

The Evening of Holy Thursday begins the most important of Church seasons – and shortest: Easter Triduum.  We offer the Mass of the Last Supper wherein we celebrate Jesus’ institution of the Holy Eucharist and Priesthood.  The two are intimately linked: we cannot have the Eucharist without the Priesthood; nor does the Priesthood make any sense without the Eucharist.  As Catholics, we do not remember the Last Supper, we celebrate the actual event.  How?  The Last Supper was the First Mass.  It is the same Jesus Who offers Himself in the Mass now Who offered Himself at the Last Supper – and on the Cross.  It is the same Jesus in the Holy Eucharist Who comes down upon our altar and Who we are able to receive in Holy Communion.

Good Friday is a stark contrast to Palm Sunday when Jesus was welcomed by the crowds exultantly as He entered Jerusalem.  We see the fickleness of humanity.  We see the created reject the Creator!  We see the sinful condemn the sinless!  We see the finite kill the infinite!

This is the only day of the year wherein we, as priests, are forbidden from offering the Mass.  Why?  The Mass is the Holy Sacrifice of Jesus as He offered Himself on the Cross although without any suffering or death.  The Church requires us to suffer the loss of the Greatest Event in history, the Greatest Prayer on the day that Our Lord Suffered to the point of death.

And yet, we call this day, Good, because the reality is that Jesus, the Son of God and Son of Man, redeems us by His Suffering and Death.  This is how much each of us is worth!

Finally, after the starkness and penance of Good Friday and Holy Saturday, we celebrate the glorious joy of the Resurrection of Jesus from the dead.  We begin our celebration at the Easter Vigil.  This Mass is THE MASS for Catholics.  It is the Mass of the year for converts to be received into the Catholic Church and receive the sacraments for the first time.

Easter is our opportunity to rejoice with the Blessed Virgin Mary, the Apostles and Mary Magdalene at the Resurrection of Jesus!  For, through the Mass we are present at Jesus’ Resurrection.  Jesus is alive in the Holy Eucharist.  It is the same Jesus in the Host and Precious Blood on our altar Who Rose from the dead that first Easter.  We are there with Our Lady, the Apostles and Mary Magdalene!

May we strive to participate in the Church’s Liturgy this Holy Week that we may share in Our Lord’s Easter peace and and joy!

God bless

FRVW


Gracias a todos los que vinieron a nuestra maratón de 5K y Fun Run el pasado sábado 1 de abril.  Gracias especialmente a los voluntarios y coordinadores quienes hicieron que la mañana fuera agradable y ordenada.  Recaudamos aproximadamente tres mil dólares para TAPS.

Hoy comenzamos la más santa de las semanas – Semana Santa.  Es una increíble semana en la historia y en nuestra Fé.  ¡Es tan importante que nuestras escuelas públicas cambiaron su Feriado de Primavera para que coincidiera con la Semana Santa cada año!  Es el triunfo del Dios-hombre sobre el mal, la muerte y el pecado.  Es el levantamiento de la muerte hacia la vida de la humanidad caída.

La última parte de la Semana Santa vale pena especialmente experimentarla a través de la Liturgia de la Iglesia.  Cada día trae mucho para reflexionar y experimentar.

Jueves Santo es la celebración de cuando Jesús instituye los sacramentos de: la Sagrada Eucaristía y el Sacerdocio.  En nuestra diócesis, ese día solamente hay una Misa en la mañana, la Misa Crismal en la Catedral.  Es la oportunidad para que todos los sacerdotes renueven y re-afirmen sus promesas solemnes a Dios a través de su Obispo.  Una vez más el sacerdote promete obediencia al Obispo y a sus sucesores; vivir y amar la castidad en el estado de celibato; entregarse a Dios y Su pueblo.

La tarde del Jueves Santo comienza la temporada más importante de la Iglesia – y la más corta: El Triduo Pascual.  Nosotros ofrecemos la Misa de la Última Cena en donde celebramos cuando Jesús instituye la Sagrada Eucaristía y el Sacerdocio.  Los dos están íntimamente vinculados: no podemos tener la Eucaristía sin el Sacerdocio; ni el Sacerdocio tiene sentido sin la Eucaristía.  Como católicos, nosotros no recordamos la Última Cena, celebramos el evento real.  ¿Cómo?  La Última Cena fue la Primera Misa.  Es el mismo Jesús Quien se ofrece a Si mismo en la Misa ahora, el que se ofreció a Sí mismo en la Última Cena – y en la Cruz.  Es el mismo Jesús en la Sagrada Eucaristía Quien baja sobre el altar y Quien nosotros podemos recibir en la Sagrada Comunión.

Viernes Santo es un severo contraste al Domingo de Ramos cuando Jesús es bienvenido con júbilo por las multitudes mientras entraba en Jerusalén.  Vemos la inestabilidad de la humanidad.  ¡Vemos el rechazo creado al Creador!  ¡Vemos la pecadora condena al que no tiene pecado!  ¡Vemos al finito matar al infinito!

Este es el único día del año al que nosotros, los sacerdotes, se nos prohíbe ofrecer Misa.  ¿Por qué?  La Misa es el Santo Sacrificio de Jesús mientras se ofrece a Él mismo en la Cruz, sólo que sin sufrimiento o muerte.  La Iglesia requiere que nosotros suframos la pérdida del más Grande Evento en la historia, la más Grande Oración el día que Nuestro Señor Sufrió hasta el punto de la muerte.

Y aun si, nosotros llamamos a este día, Santo, porque la realidad es que Jesús, el Hijo de Dios e Hijo del Hombre, nos redimió a través de Su Sufrimiento y Muerte.  ¡Así es cuánto vale cada uno de nosotros!

Finalmente, después de la severidad y penitencia del Viernes Santo y Sábado Santo, nosotros celebramos la gloriosa alegría de la Resurrección de Jesús de entre los muertos.  Comenzamos nuestra celebración con la Vigila Pascual.  Esta Misa es LA MISA para los católicos.  Es la Misa del año para los que se quieren convertir para que sean recibidos en la Iglesia Católica y reciban los sacramentos por primera vez.

Pascua ¡es nuestra oportunidad de regocijarnos con la Santísima Virgen María, los Apóstoles y María Magdalena por la Resurrección de Jesús!  Porque, ¡a través de la Misa nosotros estamos presentes en la Resurrección de Jesús!  Jesús está vivo en la Sagrada Eucaristía.  Es el mismo Jesús en la Hostia y La Preciosa Sangre en nuestro altar Quien se Levantó de entre los muertos en esa primera Pascua. ¡Nosotros estamos allí con Nuestra Señora, los Apóstoles y María Magdalena!

¡Ojala que nos esforcemos a participar en la Liturgia de la Iglesia esta Semana Santa para que podamos  compartir en la paz y alegría de Nuestro Señor!

Dios los bendiga

FRVW