Holy Communion

Holy Communion

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

There are poignant moments in every person’s life that one does not forget.  This past weekend I believe will be one of those moments for me.

A priest is ordained and consecrated to God to preach His Truth, offer His Sacraments and love His people as a spiritual father.  Over the last eight weeks we have been able to preach the truths of Jesus Christ and His Church via the internet – not ideal, but able to do so.  We have also been able to baptize babies and offer confession.  Weddings have been re-scheduled for the most part.

The two most difficult aspects of the last eight weeks for priests has been the inability to offer Mass and Holy Communion for our spiritual sons and daughters.  Make no mistake, we have remembered our people at our private Masses.  Yet, we are not physically with our people.  Genesis says, It was not good for the man to be alone.  A human person is a communal being.

That changed last weekend.  Bishop Burbidge gave us the opportunity to offer Holy Communion to our people – hopefully soon public Masses.  What a gift!  For each of you, It was Jesus.  For us priests, it was to see your faith, love and joy in receiving Our Lord for the first time in many weeks.  To have people so emotional and in tears as they received Jesus in Holy Communion was such an incredible example – especially to us priests.  It was also hard to look up after some of you received Jesus!  Isn’t this what the Faith is about!

If a passer-by stopped for just a few moments to watch what was a seemingly simple ceremony, I wonder what he would have thought?!  Actions speak louder than words.  And, when it comes down to it, there weren’t many words spoken as you received Holy Communion.  No words needed to be spoken.  Thank you.  What a witness to your children!  What a witness to many.

Now that I’ve practically got myself in tears – yes, I know, hard to believe – there are a few ‘other’ memories I will always have (I would be interested to hear families’ experiences from Sunday).  For example, one family approached to receive Holy Communion.  As the older children and parents received Our Lord, I heard the younger ones cheering from the van! It was tremendous.  (I later found out the kids were starving and knew they would eat soon!  Perhaps, some mixed reasons!)

To know that many families waited patiently to receive Jesus for over two hours is terrific.

My Jesus, I wish to receive you with the purity, humility and devotion with which the Blessed Virgin Mary received you; with the spirit and fervor of the saints!

God bless

FRVW


En la vida de cada persona hay momentos conmovedores que uno no olvida.  Creo que este pasado fin de semana será uno de esos momentos para mí. 

Un sacerdote es ordenado y consagrado a Dios para predicar Su Verdad, ofrecer Sus Sacramentos y amar a Su gente como un padre espiritual.  Durante las últimas ocho semanas hemos podido predicar las verdades de Jesucristo y Su Iglesia por medio de la internet – no es lo ideal, pero lo hemos podido hacer.  También hemos podido bautizar bebés y ofrecer confesiones.  Algunas bodas has sido postpuestas. 

Los dos aspectos más difíciles de las últimas ocho semanas para los sacerdotes han sido la inhabilidad de ofrecerles la Misa y la Sagrada Comunión a nuestros hijos espirituales.  Que nos les quepa la menor duda, hemos recordado a nuestra gente en nuestras Misas privadas.  Sin embargo, no estamos físicamente con nuestra gente.  El libro de Génesis dice, No es bueno que el hombre esté sólo.  La persona humana es un ser comunal.

Eso cambió el pasado fin de semana.  El Obispo Burbidge nos dio la oportunidad de ofrecer la Sagrada Comunión a nuestra gente – espero que pronto las Misas públicas.  ¡Qué gran regalo!  Para cada uno de ustedes, fue Jesús.  Para nosotros los sacerdotes, fue ver su fe, amor y felicidad al recibir a Nuestro Señor por primera vez después de muchas semanas.  Tener gente tan emocional y llorando mientras recibían a Jesús en la Sagrada Eucaristía fue un ejemplo increíble – especialmente para nosotros los sacerdotes.  ¡Fue difícil ver a un lado después de que cada uno de ustedes recibía a Jesús!  ¿No es esto de lo que se trata la Fé?

Si un peatón se hubiese detenido por un momento a ver lo que aparentaba ser una simple ceremonia, me pregunto, ¡¿qué hubiera pensado?!  Las acciones hablan más fuerte que las palabras.  Esencialmente, no se oyeron muchas palabras mientras ustedes recibían Comunión.  No era necesario decir muchas palabras.  Gracias.  ¡Qué gran ejemplo para sus hijos!  Qué gran ejemplo para muchos.

Ahora que practicante estoy bañado en lágrimas – sí, ya sé, es difícil de creer – hay algunos ‘otros’ recuerdos que siempre tendré (me gustaría escuchar las experiencias de algunas familias durante el domingo pasado).  Por ejemplo, una familia se acercó a recibir Comunión.  ¡Mientras los hijos mayores y los papás recibían a Nuestro Señor, escuché a los más jóvenes gritando entusiasmados en la camioneta!  Fue tremendo.  (¡Después me enteré que los niños estaban muy hambrientos y sabían que iban a comer pronto!  ¡A lo mejor tenían una mezcla de razones!)

Saber que tantas familias esperaron pacientemente durante más de dos horas para recibir a Jesús es estupendo.  

Jesús mío, deseo recibirte con la pureza, humildad y devoción con la que la Santísima Virgen María te recibió; ¡con el espíritu y fervor de los santos!

Dios los bendiga

FRVW