Franciscan Spirituality

Franciscan Spirituality

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

All the clergy hope that everyone had a holy, peaceful and joyful Thanksgiving!

As we work our way through some of the various types of meditation in the Church, the system I hope to follow is chronological.  Last week, we discussed Benedictine meditation.  This week, it would be good to look at Franciscan meditation.

Following St. Francis of Assisi’s re-conversion to the practice of the Faith in the early 1200s, he embarked upon a unique way of praying.  It was/is a form of ‘realism meditation’.  I say ‘realism’ because he used his imagination to identify with Jesus; to place himself at various events in the Gospels.

We should recall the basic definition of meditation that I used last week from Fr. John Hardon’s Modern Catholic Dictionary.  Meditation is the use of the mind to ponder three basic points: the truths of the Faith, God’s Will and His particular will for me.

St. Francis employed all three in his meditation.

As Francis prayed before the San Damiano Cross, Our Lord revealed His Will to him to re-build His Church.  Francis thought this meant for him to re-build a particular church structure.  Francis began to re-build the little, physical church in Assisi.  Then, Jesus revealed to him that He wanted him to re-build the entire Catholic Church!  Francis would do so by living a life of radical poverty, chastity and obedience – as Our Lord had done.

Francis would also use his memory and imagination in pondering the truths of the Faith, particularly Our Lord’s Life, Death and Resurrection.  He used his memory to recall the life of Jesus from the Gospels.  He used his imagination to place himself in the midst of the events of the Gospels; to picture them in his mind.  His insights into Jesus’ Passion, Death and Resurrection we still use: the Stations of the Cross and the Crucifix.  He understood that visible, tangible images can help us in our prayer.  Finally, his meditation on the sufferings of Jesus led to Our Lord giving him the gift of the stigmata in the final two years of his life.

Francis did not limit his meditation to the Passion of Our Lord.  He is also responsible for giving us the crèche scene.  Again, how did he come up with it?  It is all God’s grace for sure.  But, Francis used his memory and imagination in his meditation.  How often must he have re-played the events of the Birth of Jesus: Our Lord’s many virtues in becoming man – love, humility, etc; Our Lady’s thoughts as she prepared to give Birth as well as her thoughts and emotions holding the Son of God Who is her son; St. Joseph’s thoughts and emotions.  For Francis the Birth of Our Lord seemed so real.  It was said at the first crèche scene it seemed as if the baby Jesus was real in the arms of Francis!

We can learn from St. Francis’ meditation to use our memory and imagination to consider the humanity of Jesus in the events of His Life.  In so doing, may we cooperate with God’s grace and allow Him to teach us about our own lives!

God bless.  FRVW


¡Todo el clero espera que hayan tenido una santa, pacífica y feliz celebración del Día de Acción de Gracias!

A medida que vamos  a través de los distintos tipos de meditación en la Iglesia, el sistema que espero discutir a continuación es cronológico.  La semana pasada discutimos la meditación Benedictina.  Esta semana, sería bueno ver la meditación Franciscana.

Después de la re-conversión de san Francisco de Asís a principios de los años 1200, él se embarcó en una forma única de oración.  Era/es una forma de ‘meditación realística’, digo ‘realista’ porque él usó su imaginación para identificarse con Jesús; para ponerse él mismo en varios eventos de los Evangelios.

Debemos recordar la definición básica de meditación que use la semana pasada del Diccionario Católico Moderno del Padre Hardon.  Meditación es el uso de la mente para reflexionar tres puntos básicos: las verdades de la Fé, la Voluntad de Dios y su voluntad particular para mí.

San Francisco usó los tres en su meditación.

Mientras Francisco oraba frente a la Cruz de San Damián, Nuestro Señor le reveló Su Voluntad  para él, que reconstruyera Su Iglesia.  Francisco pensó que esto significaba que él tenía que re-construir la estructura de una iglesia particular.  Francisco comenzó a re-construir físicamente una pequeña iglesia en Asís.  Después, Jesús le reveló que ¡Él quería que él reconstruyera la Iglesia Católica completa!  Francisco lo haría viviendo una vida radical de pobreza, castidad y obediencia – como Nuestro Señor lo había hecho.

Francisco también usaría su memoria e imaginación al reflexionar en las verdades de la Fé, particularmente en la Vida, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.  Él usó su memoria para recordar la vida de Jesús en los Evangelios.  Él usó su imaginación para ponerse él mismo en medio de los eventos de los Evangelios; para dibujarlos en su mente.  Su percepción de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, todavía la usamos hoy: El Vía Crucis y el Crucifijo.  Él entendió que imágenes visibles y tangibles nos pueden ayudar en nuestra oración.  Finalmente, su meditación en los sufrimientos de Jesús lo llevan a Nuestro Señor dándole el don de la estigmata durante los últimos años de su vida.

Francisco no limitó su meditación a la Pasión de Nuestro Señor.  Él también es responsable de habernos dado la escena del pesebre.  Una vez más, ¿cómo se le ocurrió?  Todo fue la gracia de Dios, de seguro.  Pero, Francisco usó su memoria e imaginación en su meditación.  Cuán a menudo debe haber recontado los eventos del Nacimiento de Jesús; las muchas virtudes de Nuestro Señor convirtiéndose en un hombre- amor, humildad, etc.; los pensamientos de Nuestra Señora mientras se preparaba para dar a luz así como sus pensamientos y emociones cuando sostuvo en sus brazos al Hijo de Dios, quien es su hijo; los pensamientos y emociones de San José.  Para Francisco, el Nacimiento de Jesús parecía muy real.  Se dice que la primera escena del pesebre ¡se veía como que él bebé Jesús estaba realmente en los brazos de Francisco!

De la meditación de san Francisco podemos aprender a usar nuestra memoria e imaginación para considerar la humanidad de Jesús en los eventos de Su Vida.  Y al hacerlo, ¡ojalá que cooperemos con la gracia de Dios y le permitamos enseñarnos acerca de nuestras propias vidas!

Dios los bendiga.  FRVW