Fatima

Fatima

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

The night of October 12 and morning of October 13, 1917 saw a steady rain fall upon the area of Fatima, Portugal.  October 13, 1917 was the day Our Lady had promised a great miracle – mind you she told the children it would have been greater had the mayor not imprisoned and threatened the children!

70,000 people trekked in the rain and mud that night and morning to witness the great miracle that had been promised by the beautiful Lady.  They were people of all walks of life – including non-Catholics and non-believers.

Soon after Noon Lucia told Jacinta that she saw “Our Lady”.  They knelt together in the mud as the rain continued – Lucia was looking into the rain as it fell.  Our Lady told Lucia, “I want to tell you to have them build a chapel here in my honor.  I am the Lady of the Rosary.  Let them continue to say the Rosary every day.  The war is going to end, and the soldiers will soon return to their homes.”

Lucia responded, “I have many things to ask of you.  The cure of some sick persons, the conversion of some sinners, . . .”  OurLady answered, “Some yes, others no.  It is necessary that they amend their lives, and ask pardon for their sins.”  Our Lady’s face then became graver, “Let them offend Our Lord God no more, for He is already much offended.”

Our Lady then opened her hands and it seemed to Lucia that the light from them rose to where the sun should be.  It was brighter than any sunlight.  Lucia shouted, “Look at the sun!”  The clouds rolled apart.  There became visible three tableaus in the sky.  The first image was of the Holy Family: Mary was in her white dress with blue mantle, St. Joseph was beside her holding the Child Jesus on his arm.  Lucia heard, “St. Joseph is going to bless us!”  All three children saw this image and St. Joseph and the Child Jesus make the Sign of the Cross three times over the crowd.

The second vision was only seen by Lucia.  It was Our Lady of Sorrows in somber dress.  Jesus stood beside her grieving.  Jesus looked with pity upon the crowd.  He raised His hand over the crowd to make the Sign of the Cross over them.

The third vision was of Our Lady of Mount Carmel, queen of heaven, with her infant Son on her knee.

None of these visions was seen by the crowd.  Though, the crowd witnessed the Miracle of the Sun.  The sun stood as people looked directly at it without harm.  It then began to “dance” and spin rapidly – three separate times – and plunge towards earth.  People began shouting and screaming fearing that the world was ending.  Some said acts of contrition.  Some exclaimed that were going to die.  It all lasted about ten minutes.  When the sun had resumed it normal place in the sky, no one could look directly at it.  The witnesses were left in joyful weeping and laughter.  All, regardless of their religious background, saw the Miracle of the Sun.

The Miracle confirmed the authenticity of the three children and their message from Our Lady.  May we live out the message of Fatima – praying the Rosary daily and offering sacrifices for poor sinners.

God bless

FRVW


La noche del 12 de octubre y la mañana del 13 de octubre de 1917, vieron una lluvia continua que cayó sobre el área de Fátima, Portugal.  El 13 de octubre de 1917 era el día que Nuestra Señora había prometido un gran milagro – ¡el cual, ella le dijo a los niños que habría sido mayor si el alcalde no los hubiera encarcelado o amenazado!

70,000 personas caminaron bajo la lluvia y sobre el lodo durante esa noche y mañana para presenciar el gran milagro que la hermosa dama había prometido.  Era gente de todos ámbitos de vida – incluyendo no católicos y no creyentes.

Poco después del mediodía, Lucía le dijo a Jacinta que ella había visto a “Nuestra Señora”.  Juntos se arrodillaron en el lodo mientras seguía lloviendo – Lucía estaba viendo hacia la lluvia mientras caía.  Nuestra Señora le dijo a Lucía, “Quiero pedirte que les digas que construyan aquí una capilla en mi honor.  Yo soy la Señora del Rosario.  Déjalos que continúen rezando el Rosario todos los días.  La guerra va a terminar, y los soldados pronto van a regresar a sus hogares”.

Lucía respondió, “Tengo muchas cosas que te quiero preguntar.  Que cures a algunas personas enfermas, la conversión de algunos pecadores…”  Nuestra Señora respondió, “Algunos si, otros no.  Es necesario que enmienden sus vidas, que pidan perdón por sus pecados”.  La cara de Nuestra Señora se hizo más grave, “No dejes que ofendan más a Nuestro Señor Dios, porque Él ya está muy ofendido”.

Entonces Nuestra Señora abrió sus manos y a Lucía le pareció como que la luz que emanaba se elevaba hasta donde el sol debería haber estado.  Era más brillante que cualquier rayo de sol.  Lucía gritó, “¡Miren al cielo!”  Las nubes se apartaban.  Allí en el cielo se volvieron visibles tres cuadros.  La primera imagen era de la Sagrada Familia: María estaba con su vestido blanco y su manto azul, San José estaba a su lado cargando al Nino Jesús en sus brazos.  Lucia escucho, “¡San José va a bendecirnos!”  Los tres niños vieron esta imagen y San José y el Niño Jesús hicieron la Señal de la Cruz tres veces sobre la multitud.

La segunda visión solamente fue vista por Lucia.  Era Nuestra Señora de los Dolores con un vestido sombrío.  Jesús parado a su lado.  Jesús veía a la multitud con pena.  Él elevó su mano sobre la multitud para hacer la Señal de la Cruz sobre ellos.

La tercera visión fue Nuestra Señora del Monte Carmelo, Reina del Cielo, con su Hijo bebé sobre su rodilla.

La multitud no vio ninguna de estas visiones.  Sin embargo la multitud fue testigo del Milagro del Sol.  El sol se detuvo mientras la gente veía directamente hacia él, sin que los lastimara.  Entonces comenzó a “bailar” y a dar vueltas rápidamente – tres veces por separado – y se dejó caer sobre la Tierra.  La gente comenzó a gritar temiendo que el mundo se estaba terminando.  Todo duró cerca de diez minutos.  Cuando el sol regresó a su lugar en el cielo, ya nadie lo pudo ver directamente.  Los testigos quedaron riendo y llorando de alegría.  Todos, sin importar su religión, vieron el Milagro del Sol.

El Milagro confirmó la autenticidad de los tres niños y el mensaje de Nuestra Dama.  Ojalá que vivamos el mensaje de Fátima – rezando el Rosario diariamente y ofreciendo sacrificios por los pobres pecadores.

Dios los bendiga

FRVW