Dominican Spirituality 2018

Dominican Spirituality 2018

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

In the course of the reform of the Church and the blossoming of the Middle Ages in the 13th century, Our Lord used two men vowed to poverty, chastity and obedience: St. Francis and St. Dominic.  We discussed meditation in the manner of St. Francis last week.  This week, we look at meditation in the Dominican tradition.

St. Dominic founded his ‘Order of Preachers’ upon asceticism, study and devotion to the Blessed Virgin Mary – particularly in the Rosary.  Dominican meditation includes study and vocal prayer.  How so?

Have you heard the phrase, ‘You cannot love someone you do not know’?  In the study of God and His revealed truths, as well as His truths that can be known without revelation: i.e. man is body and soul, physical truths: i.e. the speed of gravity, one is helped to love God.  Granted, study is not the only way to learn about God – basic prayer is how St. Francis would answer.  Nevertheless, Dominican meditation uses the knowledge of truths to pray.

It is said that St. Albert the Great once came upon his pupil, St. Thomas Aquinas as he was pondering and writing about God – perhaps, it was his Summa Theologica.  St. Thomas had tears coming down his cheeks.  His study and insights into God and His truths led him to a deeper love for Our Lord.

Dominican meditation also involves devotion to Our Lady in praying the Rosary.  Again, meditation employs the memory and the imagination.  As we pray the Rosary we use our memory of Our Lord’s life from the Scriptures.  We also use our imagination to place images of these events in our mind so as to learn from them – what were Our Lord’s emotions, etc.  We also consider Our Lady’s emotions and thoughts in regard to the events of her Son’s life.  We ask her to have her insights as she pondered many of these events first hand.  All the while we have the consistent tune of Hail Mary to help us focus.

For example, as we pray the Third Joyful Mystery we consider Our Lord’s love for mankind as a humble baby.  We imagine the joy of Our Lady and St. Joseph as we should have every time we receive Holy Communion.  Or, as we pray the Fifth Sorrowful Mystery we consider Our Lord’s sufferings – physical, but also emotional, spiritual and mental.  How alone did He feel as all but one of the Apostles abandoned Him?  We imagine Our Lady’s sorrow at witnessing her Son’s Passion and Death.

God bless

FRVW


En el curso de la reforma de la Iglesia y el florecimiento de la Edad Media en el siglo 13, Nuestro Señor usó a dos hombres que habían hecho votos de pobreza, castidad y obediencia: San Francisco y Santo Domingo.  La semana pasada discutimos la meditación de acuerdo a San Francisco.  Esta semana, vemos la meditación en la tradición dominicana.

Santo Domingo fundó su ‘Orden de Predicadores’ sobre el ascetismo, estudio y devoción a la Santísima Virgen María – particularmente en el Rosario.  La meditación dominicana incluye el estudio y la oración vocal.  ¿Cómo?

¿Han escuchado la frase, ‘no puedes amar a alguien a quien no conoces’?  El estudio de Dios y Sus verdades reveladas, así como Sus verdades que puedes ser conocidas sin revelación: por ej. el hombre es cuerpo y alma, verdades físicas: por ej. la velocidad de la gravedad, lo ayudan a uno a amar a Dios.  De acuerdo, el estudio no es la única forma de aprender acerca de Dios – oración básica es como San Francisco respondería.  Sin embargo, la meditación dominicana usa el conocimiento de las verdades para rezar.

Se dice que San Alberto el Grande llegó a donde estaba su pupilo Santo Tomás de Aquino mientras éste estaba reflexionando y escribiendo acerca de Dios – a lo mejor esa era su Suma Teológica.  Santo Tomás tenía lagrimas rodando sobre sus mejillas.  Su estudio y puntos de vista acerca de Dios y Sus verdades lo llevaron a un amor más profundo por Nuestro Señor.

La meditación dominicana también involucra la devoción a Nuestra Señora rezando el Rosario.  Una vez más, la meditación emplea la memoria y la imaginación.  Mientras rezamos el Rosario usamos nuestra memoria en la vida de Nuestro Señor de acuerdo a las Escrituras.  También usamos nuestra imaginación para poner imágenes de esos eventos en nuestra mente para aprender de ellos – cuáles eran las emociones de nuestro Señor, etc.  También consideramos las emociones y pensamientos de Nuestra Señora en cuanto a los eventos de la vida de Su Hijo.  Le pedimos a ella que nos dé sus puntos de vista ya que ella reflexionó de primera mano en muchos de estos eventos.  Después de todo tenemos la melodía consistente del Ave María para ayudarnos a concentrarnos.

Por ejemplo, mientras rezamos el Tercer Misterio Gozoso, consideramos el amor por la humanidad de Nuestro Señor siendo un humilde niño.  Nos imaginamos la alegría de Nuestro Señor y de San José como la deberíamos de tener cada vez que recibimos la Sagrada Comunión.  O, mientras rezamos el Quinto Misterio Doloroso, consideramos los sufrimientos de Nuestro Señor – físicos, pero también espirituales y mentales.  ¿Cuán solo se sintió mientras todos excepto uno de los Apóstoles lo abandonaban?  Nos imaginamos el dolor de Nuestra Señora cuando era testigo de la Pasión y Muerte de su Hijo.

Dios los bendiga

FRVW