Consecrated Life

Consecrated Life

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

Recently, I was speaking with a young woman who entered a cloistered monastery to be a nun.  You may be thinking that cloistered means silence and seclusion from the world.  Yes and Yes.  That said, at times, priests may speak with those who are cloistered.  This sister recalled a conversation with an acquaintance.  ‘What a waste’ is what she was told of her intention to enter the cloister.

‘What a waste’ to give your life totally to Jesus Christ!  ‘What a waste’ for an outgoing, joyful, young woman to give up marriage and a family for Jesus Christ!  ‘What a waste’ to deny oneself the comforts, pleasures, possessions and entertainment of modern society!  Someone must be running away from something to enter a monastery; must be afraid of life!  No one in his/her right mind would do such a thing!

Are not these some of the responses that would be made to a young woman entering a monastery; entering consecrated life?  Yet, how many people who make such statements have ever visited a monastery?  In it they would find great peace, joy, strength and freedom.

Actually, one could re-phrase the questions/statements above.  ‘What a waste’ not to give one’s life to Jesus Christ!  ‘What a waste’ to be controlled by comforts, pleasures, possessions and entertainment!  How can it ever be a waste to give one’s life totally to Jesus Christ?  Don’t we say we want to spend all eternity with Him.  So, how about starting here and now?!  Every one of us is called to give himself/herself to Our Lord, in whatever vocation He calls us – marriage, single OR consecrated life.

Some are invited/created by Our Lord to give of themselves totally to Him uniquely in this life.  The consecrated person may be in the world, as a priest/sister in the world or a monk/nun in a monastery.  The consecrated life provides a unique way to love.  We are all called to love in this life to attain perfection as persons.  A consecrated person is able to give of himself/herself totally in love to Our Lord and His people.  Consecrated celibacy enables one to love in ways that the married are not free to do in their vocation.  Would it be proper for a married woman to spend hours each day in Eucharistic Adoration to the detriment of her family?  Would it be proper for a married man to spend his days serving the poor and not provide for his family?

Furthermore, the consecrated state is a prefigurement of how we will live in heaven.  Our Lord says there is no giving and receiving in marriage in heaven.  Primary union in heaven is with God.  Assuredly, married persons know each other in heaven – they got each other there!  Yet, we live in a celibate state in heaven.  And, perhaps, this is one reason that many non-religious individuals in our society so mock the consecrated state.  They are so focused on this world and all of its comforts, pleasures and possessions.  And yet, how many who are so engrossed in this life – without God – are empty and unhappy.  On the other hand, stop into a monastery and you will find those present fulfilled and joyful!

God bless

FRVW


Recientemente, yo estaba hablando con una jovencita que entró a un convento de clausura para ser monja.  Ustedes pueden estar pensando que claustro significa silencio y reclusión del mundo.  Si y Si.  Habiendo dicho eso, a veces, los sacerdotes pueden hablar con aquellas que están enclaustradas.  Esta hermanita se acordó de una conversación que tuvo con un conocido.  ‘Que desperdicio’ fue lo que le dijo de sus intenciones de entrar en el claustro.

¡‘Que desperdicio’ dar tu vida por completa a Jesucristo!  ¡‘que desperdicio’ que una jovencita feliz, extrovertida, renuncie al matrimonio y a tener una familia por Jesucristo!  ¡‘que desperdicio’ negarse a sí misma las comodidades, placeres, posesiones y entretenimiento de la sociedad moderna!  Alguien debe estar huyendo de algo para entrar a un monasterio; ¡debe tenerle miedo a la vida!  ¡Nadie en su sano juicio haría tal cosa!

¿No son estas las mismas respuestas que se le deberían dar a una jovencita que está entrando a un monasterio; o a la vida consagrada?  Sin embargo, ¿cuántas personas que hacen tales comentarios han visitado un monasterio?  En él encontraran una gran paz, alegría, fuerza y libertad.

En realidad, uno puede reformular las preguntas/declaraciones anteriores.  ¡‘que desperdicio’ no dar la vida de uno a Jesucristo!  ¡‘que desperdicio’ estar controlado(a) por las comodidades, placeres, posesiones y entretenimiento!  ¿Como puede ser un desperdicio entregar por completo la vida de uno a Jesucristo?  ¿No decimos que queremos pasar toda la eternidad con Él?  Entonces, ¡¿qué tal si comenzamos aquí y ahora?!  Cada uno de nosotros está llamado a entregarse a sí mismo a Nuestro Señor, en cualquier vocación a la que Él nos llame – matrimonio, soltería, o a la vida consagrada.

Algunos son invitados/creados por Nuestro Señor para entregarse totalmente a sí mismos a Él de una forma única en esta vida.  Una persona consagrada puede que esté en el mundo como sacerdote/hermana dentro del mundo, o como monje/monja en un monasterio.  La vida consagrada provee una forma única de amar.  Todos nosotros estamos llamados a amar en esta vida para alcanzar la perfección como personas.  Una persona consagrada es capaz de dar de sí misma totalmente por amor a Nuestro Señor y a Su pueblo.  El celibato consagrado le permite a uno amar en formas que una persona casada no tiene la libertad de hacer en su vocación.  ¿Sería apropiado para una mujer casada pasar horas en Adoración Eucarística diariamente, dañando a su familia?  ¿Sería apropiado que un hombre casado pasara su día completo sirviendo a los pobres y no proveer para su familia?

Es más, el estado consagrado es una prefiguración de cómo vamos a vivir en el Cielo.  Nuestro Señor dice que no hay entrega y recepción en matrimonio en el Cielo.  La unión principal en el Cielo es con Dios.  Ciertamente, ¡las personas casadas se encuentran en el Cielo – allí se tienen mutuamente!   Sin embargo, en el Cielo vivimos en estado célibe.  Y, a lo mejor, esta es la razón por la que individuos no-religiosos en nuestra sociedad se burlan de la vida consagrada.  Ellos están tan metidos en este mundo y sus comodidades, placeres y posesiones.  Y aún así, ¿cuántos de los que están ensimismados en esta vida – sin Dios – están vacíos e infelices?  Por otro lado, ¡entren a un monasterio y encontrarán a aquellos presentes, realizados y felices!

Dios los bendiga

FRVW