Collegians and Alessandro Serenelli’s Letter

Collegians and Alessandro Serenelli’s Letter

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

As our collegians head back to school, and our high schoolers, middle schoolers and elementary children prepare to get back to the books, we wish all of you a very safe, educational and holy year.  Remember the truths of your Catholic Faith that Jesus Christ founded and promised would never go astray!

I recently was sent the following note that Alessandro Serenelli wrote in 1961.  Who was he?  He killed St. Maria Goretti in 1902 because she would not yield to his lust. 

I am now almost 80 years old. I am close to the end of my days.

Looking back at my past, I recognize that in my early youth I followed a false road—an evil path that led to my ruin.

Through the content of printed magazines, immoral shows, and bad examples in the media, I saw the majority of the young people of my day following evil without even thinking twice. Unworried, I did the same thing.

There were faithful and practicing Christian believers around me, but I paid no attention to them. I was blinded by a brute impulse that pushed me down the wrong way of living.

At the age of 20, I committed a crime of passion, the memory of which still horrifies me today. Maria Goretti, now a saint, was my good angel whom God placed in my path to save me. Her words both of rebuke and forgiveness are still imprinted in my heart. She prayed for me, interceding for her killer. Thirty years in prison followed.

If I had not been a minor in Italian law I would have been sentenced to life in prison. Nevertheless, I accepted the sentence I received as something I deserved.

Resigned, I atoned for my sin. Little Maria was truly my light, my protectress. With her help, I served those 27 years in prison well. When society accepted me back among its members, I tried to live honestly. With angelic charity, the sons of St. Francis, the minor Capuchins of the Marches, welcomed me among them not as a servant, but as a brother. I have lived with them for 24 years. Now I look serenely to the time in which I will be admitted to the vision of God, to embrace my dear ones once again, and to be close to my guardian angel, Maria Goretti, and her dear mother, Assunta.

May all who read this letter of mine desire to follow the blessed teaching of avoiding evil and following the good. May all believe with the faith of little children that religion with its precepts is not something one can do without. Rather, it is true comfort, and the only sure way in all of life’s circumstances—even in the most painful.

Peace and all good.

 
Alessandro Serenelli
Macerata, Italy
5 May 1961


Mientras que nuestros universitarios regresan a estudiar, los jóvenes de secundaria y los niños de primaria se preparan para regresar a los libros, les deseamos un año muy seguro, educacional y santo.  ¡Recuerden las verdades de su Fé Católica que Jesucristo fundó y prometió que nunca iba a abandonar!

Recientemente me enviaron la siguiente nota que Alessandro Serenelli escribió en 1961.  ¿Quién era él?  Él mató a Santa María Goretti en 1902 porque ella no cedió a su lujuria. 

Yo ahora tengo casi 80 años.  Estoy cerca del final de mis días.

Viendo hacia el pasado, reconozco que en mi juventud yo seguí un camino falso – la vía del mal que me condujo a la ruina.

A través del contenido de revistas, espectáculos inmorales y malos ejemplos en los medios, yo vi a la mayoría de jóvenes de mis días seguir la maldad sin siquiera pensar dos veces.  Sin pena, yo hice lo mismo.

Alrededor mío había cristianos fieles que practicaban su fe, pero no les puse atención a ellos.  Estaba cegado por un impulso brutal que me empujó hacia el mal camino de vida.

A la edad de 20 años, yo cometí un crimen pasional, del cual todavía me horroriza recordar hoy.  María Goretti, ahora una santa, fue mi ángel bueno que Dios puso en mi camino para salvarme.  Sus palabras de compasión y de perdón todavía están grabadas en mi corazón.  Ella rezó por mí, intercediendo por su asesino.  Siguieron treinta años de prisión.

Si yo no hubiera sido menor de edad para la ley italiana, me hubieran sentenciado a condena perpetua.  Acepté la merecida condena.  Expíe mi culpa con resignación.

La pequeña María fue verdaderamente mi luz, mi protectora.  Con su ayuda, me porté bien esos 27 años en prisión.  Cuando la sociedad me aceptó de nuevo entre sus miembros, yo traté de vivir honestamente.  Con caridad angélica, los hijos de San Francisco, los Capuchinos menores de Marché, me dieron la bienvenida entre ellos, no como un sirviente sino como un hermano.  He vivido con ellos durante 24 años.  Ahora espero serenamente el momento cuando seré admitido en la visión de Dios, para abrazar una vez más a mis seres queridos y para estar cerca de mi ángel guardián, María Goretti, y su queda madre Assunta.

Ojalá que todo el que lea esta carta mía, desee seguir las enseñanzas benditas de evitar el mal y seguir el bien.  Que todos crean con la fe de los niños que la religión con sus preceptos no son una cosa que se pueda menospreciar, sino que son el verdadero consuelo, el único camino seguro en toda circunstancia de la vida – aún en las más dolorosas.

Paz y bien.

 
Alessandro Serenelli
Macerata, Italia
5 de mayo de 1961