Bishop Keating

Bishop Keating

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

Thank you to everyone who helped plan and who participated in our St. Joseph’s Lenten Day!  It was marvelous to see the talents of our people.  What a way to begin preparation for the humble, silent Protector the Holy Family!

Thank you to everyone who have taken advantage of our speakers in the last few weeks – whether the parish mission, cyber security or chastity/purity for our teens!  We have had some tremendous opportunities to grow in our knowledge of the Faith as well as practical helps to live out our Faith in the family and in the world.

On the morning of March 22, 1998 I had just finished the 7:00am Sunday Mass at St. Catherine of Siena parish.  I was approached by my pastor ominously in the narthex.  Fr. McAfee came right up close to me and whispered, “The Bishop is dead.”

Most of my years in Virginia he had been my bishop – Bishop John R. Keating.  He was the second bishop of Arlington, 1983-1998.  He had been just “Fr. Keating” as the chancellor of Chicago.  He was a humble, reserved, joyful bishop.  I only once remember seeing him angry when various political pressures were trying to urge him to change a certain policy in the diocese.

He was always kind and considerate to me as a seminarian and as a young priest.  As Fr. Gould was our vocation director would say, “He wanted hard-working seminarians who would be hard-working priests.”  The mindset of the two was the same.

Bishop Keating had a terrible heart which only he and his doctor knew.  As a result, he was not out and around in the diocese a great deal.  He enjoyed a good golf game.  I recall being out for one of my runs and sprinting the final 100 yards or so.  I came around a wall in Old Town Alexandria down the street from St. Mary’s.  As I turned the corner I almost ran over the Bishop – I had not seen him walking ahead of me.  I ran around him and said, “Hi, Bishop.”  When I came back to him he asked me, “Have you ever considered taking up a less dangerous sport – like golf?!”

Only after his death did I find out he had been one of the premier canon lawyers in the world.

As Bishop Keating had left us in March, Bishop Loverde would be installed as our third Bishop of Arlington on March 25, 1999.

A little more to come…

God bless

FRVW


¡Gracias a todos los que ayudaron a planificar y a los que ayudaron en nuestro Día de Cuaresma con San José!  Es maravilloso ver el talento de nuestra gente.  ¡Qué manera de comenzar la preparación con el humilde, silencioso Protector de la Sagrada Familia!

¡Gracias a todos los que han aprovechado las charlas de nuestros invitados de las semanas recién pasadas – así haya sido la Misión parroquial, la seguridad cibernética, o castidad/pureza para nuestros adolescentes!  Hemos tenido tremendas oportunidades para crecer en el conocimiento de la Fé así como ayudas prácticas para vivir nuestra Fé en la familia y en el mundo.

En la mañana del 22 de marzo de 1998 yo acababa de terminar la Misa dominical de las 7 AM en la iglesia St. Catherine of Siena.  Se me acercó el pastor con un rostro inquietante, en el vestíbulo de la parroquia.  El Padre McAfee se me acercó más y susurró, “El Obispo está muerto”.

Él había sido mi Obispo durante la mayor parte de mis años en Virginia – el Obispo John R. Keating.  Él era el segundo Obispo de Arlington, de 1983 – 1998.  Él sólo había sido “Padre Keating” como canciller de Chicago.  Él era un Obispo humilde, reservado, y alegre.  Yo sólo le recuerdo enojado una vez cuando varias presiones políticas estaban tratando de urgirlo a cambiar ciertas políticas en la diócesis. 

Él siempre fue amable y considerado conmigo cuando era seminarista y un joven sacerdote.  Como el Padre Gould, nuestro director de vocaciones diría, “él quería seminaristas que trabajen duro que serán sacerdotes que trabajen duro”.  La forma de pensar de los dos era la misma.

El Obispo Keating tenía un corazón terrible, lo cual solo él y su doctor lo sabían.  Como resultado, el no salía mucho de un lado a otro en la diócesis.  Le gustaba un buen juego de golf.  Recuerdo haber estado afuera corriendo y acelerando en las últimas 100 yardas.  Llegué a una pared Old Town Alexandria, cerca de la Iglesia St. Mary.  Cuando crucé casi me lo paso llevando.  Corrí alrededor de él y le dije “Hola Obispo”.  Cuando regrese, él me preguntó, “¡¿Alguna vez has considerado un deporte menos peligroso – como el golf?!”

Sólo después de su muerte me enteré de que el había sido uno de los más prominentes licenciados en ley canónica del mundo. 

Cuando el Obispo Keating nos dejó en marzo, el Obispo Loverde fue instalado como nuestro tercer Obispo de Arlington el 25 de marzo de 1999.

Un poco más por venir…

Dios los bendiga

FRVW