4th Sunday of Lent 2018

4th Sunday of Lent 2018

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

As we are continuing our Lenten fast, the following passages may be of help in our understanding of penance.  The quotes are from St. Josemaria Escriva, Friends of God.

Penance is fulfilling exactly the timetable you have fixed for yourself, even though your body resists or your mind tries to avoid it by dreaming up useless fantasies.  Penance is getting up on time and also not leaving for later, without any real reason, that particular job that you find harder or most difficult to do.

Penance is knowing how to reconcile your duties to God, to others and to yourself by making demands on yourself so that you find enough time for each of your tasks.  You are practicing penance when you lovingly keep to your schedule of prayer, despite feeling worn out, listless or cold.

Penance means being very charitable at all times towards those around you, starting with the members of your own family.  It is to be full of tenderness and kindness towards the suffering, the sick and the infirm.  It is to give patient answers to people who are boring and annoying.  It means interrupting our work or changing our plans, when circumstances make this necessary, above all when the just and rightful needs of others are involved.

Penance consists in putting up good-humoredly with the thousand and one little pinpricks of each day; in not abandoning your job, although you have momentarily lost the enthusiasm with which you started it; in eating gladly whatever served without being fussy.

For parents and, in general, for those whose work involves supervision or teaching, penance is to correct whenever it is necessary.  This should be done bearing mind the type of fault committed and the situation of the person who needs to be so helped, not letting oneself be swayed by subjective viewpoints, which are often cowardly and sentimental.

A spirit of penance keeps us from becoming too attached to the vast imaginative blueprints we have made for our future projects, where we have already foreseen our master strokes and brilliant successes.  What joy we give to God when we are happy to lay aside our third-rate painting efforts and let him put in the features and colors of his choice.

God bless

FRVW


Mientras continuamos nuestro Ayuno de Cuaresma. A lo mejor los siguientes pasajes nos puedan servir de ayuda en el entendimiento de lo que es la penitencia.  Las citas son de Amigos de Dios, de Josemaría Escrivá.

Penitencia es completar exactamente el horario que te has propuesto, aunque tu cuerpo se resista o tu mente trate de evitarlo con sueños fantasiosos inútiles.  Penitencia es levantarse a tiempo y también no dejar para después, sin una razón real, ese trabajo particular que encuentras difícil de hacer o más difícil de hacer.

Penitencia es saber cómo conciliar tus deberes con Dios, con el prójimo y contigo mismo demandándote a ti mismo para poder encontrar tiempo para cada una de tus tareas.  Tu estas practicando penitencia cuando amorosamente te mantienes dentro de tu horario de oración, aunque te sientas exhausto, apático o con frio. 

Penitencia sígnica ser caritativo todo el tiempo con todos los que están a tu alrededor, comenzando con los miembros de tu propia familia.  Es estar lleno de ternura y amabilidad hacia el que está sufriendo, el enfermo y el débil.  Es dar respuestas pacientes a las personas que son aburridas y molestas.  Significa interrumpir nuestro trabajo o cambiar nuestros planes, cuando las circunstancias lo hacen necesario, sobre todo cuando las necesidades justas y legítimas de los demás están involucradas. 

La penitencia consiste en poner buena cara a las mil y una pequeñas molestias de cada día; en no abandonar tu trabajo, a pesar de haber perdido momentáneamente el entusiasmo con el que lo comenzaste; en comer felizmente lo que te den, sin protestar.

Para los padres y, en general, para aquellos a quienes su trabajo involucra supervisión o enseñanza, penitencia es corregir cuando sea necesario.  Esto debe hacerse tomando en cuenta el tipo de culpa cometido y la situación de la persona que necesita ser ayudada, no permitiéndose a uno mismo ser persuadido por puntos de vista subjetivos, los cuales a menudo son cobardes y sentimentales. 

Un espíritu de penitencia nos previene de volvernos muy apegados a los vastos e imaginativos planes de acción que hemos hecho para nuestros proyectos futuros, en donde hemos previsto nuestros logros y éxitos brillantes.  Cuánta alegría le damos a Dios cuando estamos felices de dejar por un lado nuestra pintura que hemos hecho con esfuerzos de tercera y dejamos que él le ponga las características y colores de su elección.

Dios los bendiga

FRVW