Fatima – Aug 14-15

Fatima – Aug 14-15

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

The Administrator of Ourem, Santos, locked Lucia, Francisco and Jacinta in a room in his own house no August 13th.  As the clock struck Noon – the hour Our Lady was to have visited them – the children began to worry.  Francisco spoke, “Our Lady must be sad because we didn’t go to Cova da Iria, and she won’t appear to us anymore.”  Lucia responded that she thought Our Lady would appear to them again.

When Jacinta burst into tears exclaiming, “Our parents will never see us again,” Francisco consoled her and encouraged her to offer this suffering to Jesus for poor sinners, as “that Lady told us to do.”  He began to say, “My Jesus, it is for Your love and for the conversion of sinners!”  In the midst of her sobs, Jacinta included “the Holy Father too!  And in reparation for the sins against the Immaculate Heart of Mary.” (These are seven and eight year olds!)

On the morning of August 14th the Administrator examined the children at the town hall.  They maintained that they had seen the beautiful Lady and that she had told them a secret.  They refused to tell him the secret though he threatened them with imprisonment, torture and death.  Santos went so far as to throw the children into the town jail with criminals.  Jacinta, as expected, was beside herself.  Again, Francisco was willing to offer everything – even never to see the Lady again – to God for poor sinners.  He led the girls, while kneeling amongst the criminals, in the sacrifice prayer that Our Lady had taught them.  Before long, the children were praying the Rosary with some of the prisoners.  Francisco even chided one prisoner to remove his hat while they prayed – and he did!  At the conclusion of the Rosary, to appease Jacinta one prisoner began playing his harmonica.  Before long the whole group was dancing and singing.  Sr. Lucia recounts that Jacinta was hanging around the neck of one prisoner as they danced as she was so short.

What happened next should make any decent person’s blood boil.  A policeman entered the jail and took the children to the town hall.  Again, the Administrator threatened with the death in boiling oil.  When the children refused to tell the secret, a policeman appeared at a door and confirmed the oil was boiling.  Santos ordered Jacinta to be taken and thrown into the boiling oil.  She was taken out through the door.  After Francisco refused to tell the secret, he was taken to be boiled alive.  Finally, Santos ordered Lucia to tell the secret.  When she refused, he ordered to be taken through the door and boiled alive.  When she was taken through the door, she was incredulous to find Francisco and Jacinta unharmed in a room.  Francisco and Jacinta were incredulous as well as they had been told Lucia had been boiled in oil.

The next day, August 15th - the feast of the Assumption of Our Lady - the children were returned to Fatima.  They had remained faithful to the beautiful Lady in the face of death.

On August 19th Our Lady again appeared to the three children, but not at the Cova.  This time the children were closer to their home than the Cova, watching their sheep.  (Actually, Lucia and Francisco where there with Francisco’s brother, John.  Jacinta had to be fetched by John when Lucia sensed Our Lady’s approach.)  The Virgin Mary again asked the children to go to the Cova on the 13th of the next month as well as pray the Rosary daily.  She promised the miracle that all may believe to occur on the last month.  Our Lady instructed the children that a chapel would be built in the Cova.  The beautiful Lady told the children that she would cure some sick people during the coming year.  Finally, the Blessed Mother asked them to “pray, pray a great deal, and make sacrifices for sinners, for many souls go to hell because they have no one to sacrifice and pray for them.”

Much food for thought.

God bless

FRVW


El administrador de Ourem, Santos, encerró a Lucia, Francisco y Jacinta en un cuarto de su propia casa el 13 de agosto.  Cuando el reloj marcó el mediodía – la hora en que Nuestra Señora los iba a visitar – los niños comenzaron a preocuparse.  Francisco habló, “Nuestra Señora debe estar triste porque no fuimos a Cova de Iría y no se nos aparecerá más”.  Lucia respondió que ella pensaba que Nuestra Señora si se les aparecería de nuevo.

Cuando Jacinta estalló en lágrimas exclamando, “Nuestros padres no nos verán nuevamente”, Francisco la consoló y la animó para que ofreciera ese sufrimiento a Jesús por los pobres pecadores, así como “esa Señora nos dijo que hiciéramos”.  Él comenzó a decir, “¡Mi Jesús, es por Tu amor y por la conversión de los pecadores!”  Dentro de sus lamentos, Jacinta incluyó “¡por el Santo Padre también! Y en reparación por los pecados en contra del Inmaculado Corazón de María.  (¡Éstos eran niños de 7 y ocho años!).

La mañana del 14 de agosto, el administrador examinó a los niños en la municipalidad.  Ellos se mantuvieron firmes en que ellos habían visto a la hermosa Dama y que ella les había dicho un secreto.  Ellos se negaron a decirle el secreto a pesar de que él los amenazó con la cárcel, tortura y muerte.  Santos fue tan lejos como para encerrar a los niños en la cárcel del pueblo con criminales.  Jacinta, como se podía esperar, estaba fuera de sí misma.  Una vez más, Francisco estaba dispuesto a ofrecer todo – aún el no volver a ver a la Dama nunca más – a Dios, por los pobres pecadores.  Él guio a las niñas, mientras se arrodillaban en medio de criminales, en la oración de sacrificio que Nuestra Señora les había enseñado.  Al poco tiempo, los niños estaban rezando el Rosario, y para calmar a Jacinta un prisionero comenzó a tocar su harmónica.  Pronto, todo el grupo estaba bailando y cantando.  Sor Lucia cuenta que Jacinta, mientras bailaban, se colgaba del cuello de uno de uno de los prisioneros porque ella era pequeña.

Lo que pasó después debería hacer que le hierva la sangre a cualquier persona decente.  Un policía entro a la cárcel y se llevó a los niños a la municipalidad.  Una vez más, el administrador amenazó con la muerte en aceite hirviendo.  Cuando los niños se rehusaron a revelar el secreto, el policía se apareció en la puerta confirmando que el aceite ya estaba hirviendo.  Santos ordenó que Jacinta fuera llevada y se le tirara al aceite hirviendo.  Se la llevaron por la puerta.  Después de que Francisco se rehusó a decir el secreto, él fue llevado a través de la puerta para hervirlo vivo.  Finalmente, Santos le ordenó a Lucia que le dijera el secreto.  Cuando ella se negó, él ordenó que se la llevaran a través de la puerta para hervirla viva.  Cuando se la llevaron a través de la puerta, ella no podía creer cuando encontró a Francisco y a Jacinta ilesos en un cuarto.  Francisco y Jacinta tampoco podían creer que la estaban viendo  ya que les habían dicho que Lucia había sido hervida en aceite.

Al día siguiente, 15 de agosto – la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora – los niños fueron regresados a Fátima.  Ellos se mantuvieron fieles a la Dama enfrentando la muerte.

El 19 de agosto, Nuestra Señora se apareció a los niños nuevamente pero no en Cova de Iría.  Esta vez los niños estaban cuidando a las ovejas más cerca de su hogar que de Cova de Iría.  (En realidad, Lucia y Francisco estaban allí con Juan, el hermano de Francisco.  Juan tuvo que ir a buscar a Jacinta cuando Lucia sintió que Nuestra Señora se aproximaba).  La Virgen María una vez más les pidió a los niños que fueran a Cova de Iría el día 13 del siguiente mes así como que rezaran el Rosario diariamente.  Nuestra Señora instruyó a los niños para que se construyera una capilla cerca de Cova de Iría.  La hermosa Dama les dijo a los niños que ella curaría a algunos enfermos durante el año siguiente.  Finalmente, la Santísima Madre les pidió, “recen, recen incesantemente y hagan sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno porque no tienen a nadie que haga sacrificios o rece por ellos”.

Mucho para reflexionar.

Dios los bendiga

FRVW