3rd Sunday of Lent

3rd Sunday of Lent

Posted by Reverend Thomas Vander Woude,

As we continue our pilgrimage through Lent all of us should take some time to ‘dust off the wings’ - as one of my former pastors used to say. Lent is a season of Penance wherein we should receive the Sacrament of Penance at least once. Why?

Confession is the sacrament that Our Lord gave the Apostles and the Church on Easter Sunday when He said to the Apostles, “If you forgive the sins of any, they are forgiven; if you retain the sins of any, they are retained.” Jesus wants us to have our sins wiped away by approaching the priests. If priests could read souls, as Our Lord could, we would not need to confess our sins, but priests ordinarily cannot read souls. Therefore, we confess our sins to the priests. It is in doing so that the priest knows to forgive or retain the sins. Again, the fact that a person comes to Confession tells the priest that he/she is sorry except for rare cases.

To know that one’s sins are forgiven gives a tremendous peace and joy! How many psychiatrists have wished they could tell individuals, “I absolve you from your sins”! Psychologically it is good for us as human beings to tell another our sins. How many people can ever, ever keep offenses to themselves? It is virtually impossible. Why not go to the priest who you know can never speak about you and your sins to anybody.

In addition, the priest has received the sacrament of Holy Orders. In Confession, Our Lord works and speaks through the priest for the good of the penitent. The priest is called to be another Christ Who never got upset with a penitent sinner.

Finally, Our Lord often greeted the Apostles after the Resurrection with ‘Peace be with you.’ Confession is one incredible way Our Lord grants us peace. He removes what disrupts our soul; what disrupts our relationship with Him: sin. What tremendous peace we receive when we go before Jesus humbly in confession to ask for His mercy!

As we have many times for the sacrament of Penance each week, please consider taking advantage of this tremendous sacrament that not only wipes away sins, but gives grace for one to avoid sin in the future.

God bless
FRVW


Mientras que continuamos nuestro peregrinaje a través de la Cuaresma, todos deberíamos de tomar algún tiempo para ‘sacudirnos las alas’ – como solía decir uno de mis párrocos anteriores.  La Cuaresma es una temporada de Penitencia durante la cual deberíamos de recibir el Sacramento de la Penitencia por lo menos una vez.  ¿Por qué?

La Confesión es el sacramento que Nuestro Señor les dio a los Apóstoles y a la Iglesia el Domingo de Pascua cuando les dijo a los Apóstoles, “Si ustedes perdonan los pecados de alguien, están perdonados; si ustedes retienen los pecados de alguien, estarán retenidos”.  El Señor quiere que nos libremos de nuestros pecados acercándonos a los sacerdotes.  Si los sacerdotes pudieran leer las almas de la misma forma que Nuestro Señor lo hacía, nosotros no tendríamos que confesar nuestros pecados, pero los sacerdotes ordinariamente no leen las almas.  Por lo tanto, nosotros les confesamos nuestros pecados a los sacerdotes.  Es cuando hacemos esto que el sacerdote sabe si debe perdonar o retener los pecados.  Una vez más, el hecho de que una persona llegue a Confesión, le dice al sacerdote que la persona está arrepentida excepto en algunos casos.

¡Saber que los pecados de uno están perdonados nos da una paz y alegría tremenda!  ¡Cuántos siquiatras han deseado decirle a sus pacientes, ‘yo te absuelvo de tus pecados’!  Para nosotros los seres humanos es bueno decirle nuestros pecados a alguien más.  ¿Cuántas personas pueden guardarse para ellos mismo las ofensas siempre, siempre?  Es virtualmente imposible.  ¿Por qué no ir con un sacerdote que ustedes saben que nunca puede hablar de ustedes y de sus pecados con nadie?

Además, el sacerdote ha recibido el Sacramento de las Ordenes Sagradas.  En la Confesión, Nuestro Señor obra y habla a través del sacerdote para el bien del penitente.  El sacerdote está llamado a ser otro Cristo Quien nunca se molesta con un penitente pecador.

Finalmente, después de la Resurrección, Nuestro Señor saludaba a menudo a los Apóstoles con un ‘la paz este con ustedes’.  La Confesión es una forma increíble de Nuestro Señor de darnos paz.  Él remueve lo que afecta a nuestra alma; lo que afecta a nuestra relación con Él, el pecado.  ¡Qué tremenda paz recibimos cuando vamos humildemente ante Jesús a confesarnos y a pedirle Su misericordia!

Ya que tenemos muchas oportunidades para el sacramento de la Penitencia cada semana, por favor consideren tomar ventaja de este sacramento que no sólo nos borra los pecados sino que nos da la gracia de evitar el pecado en el futuro.

Dios los bendiga

FRVW